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jueves, 20 de marzo de 2014

CONJUNTIVITIS ALÉRGICAS EN PRIMAVERA

Ya ha empezado la primavera y el buen tiempo ha deja atrás un invierno duro de frio lluvia y nieve pero, esta primavera a la que ahora damos la bienvenida, no está exenta de aspectos, no diré negativos, pero sí a tener en cuenta, como las alergias.



La OMS nos alerta de que este año la primavera será especialmente dura. Tras un invierno muy lluvioso, seguirá una primavera con un alto nivel de polinización y  para los que vivimos en las grandes ciudades, se suma a la elevada polución que padecemos, especialmente ahora con la llegada de anticiclones, el buen tiempo.

Sabemos que una de las peores combinaciones es la suma de polución y polinización, los efectos negativos sobre las mucosas respiratorias, piel y conjuntiva, se multiplican y los procesos irritativos tipo asma, bronquitis, dermatitis y rinitis-conjuntivitis, son mucho más frecuente y con mayor intensidad.

Los pacientes de riesgo son los niños y personas mayores con predisposición a problemas respiratorios y en un segundo plano, aunque no muy lejanos, vendrían todos los que utilizamos motos o bicis, sufrimos la acción directa de todas estas partículas que se depositan en las mucosas, desencadenando la reacción irritativa.

Conviene tomar una serie de medidas para prevenir la incomodas molestias de las alergias, especialmente cuando cursan con cuadros de asma importantes. En lo que se refiere a los ojos, para los motoristas, recomendamos utilizar cascos integrales o gafas que aíslen al máximo de la acción directa del aire. Para los conductores de coches, cerrar ventanillas y ojo con los aires acondicionados. A nivel doméstico, ventilar bien la vivienda y evitar plantas en los dormitorios y recordar que el humo del tabaco es uno de los factores más negativos.

Mención especial merecen los portadores de lentillas y los que padecen ojo seco. Las lentillas tienen la capacidad de fijar en su superficie las partículas de polen y polución del ambiente (alérgenos), manteniendo el contacto con la conjuntiva y provocando la reacción alérgica. La solución es limpiar con mayor frecuencia las lentillas y utilizar lágrimas artificiales para "arrastrar" estas partículas alergenas.
En el caso del ojo seco ocurre algo parecido, al tener menos lágrima, las partículas alergenas no son eliminadas por la lágrima en el parpadeo y permanecen más tiempo en contacto con la conjuntiva, desencadenando irritación y conjuntivitis alérgica. En estos casos es recomendable utilizar lágrimas artificiales con mayor frecuencia y lavados de los ojos con "baños oculares" que encontraremos en las farmacias.

Cuando la irritación conjuntival se ha iniciado o en los pacientes que habitualmente sufren conjuntivitis alérgica, recomendamos acudir al oftalmólogo para que instaure un tratamiento específico que solucione el problema, sin dejar que evolucione hacia estadios más molestos.



lunes, 10 de junio de 2013

MEJORAR LA VISIÓN, OBJETIVO PRINCIPAL DEL OFTALMÓLOGO

Mejorar la calidad visual se ha convertido en uno de los grandes objetivos de la oftalmología moderna. No solo buscamos el diagnostico precoz y un tratamiento personalizado, ahora también podemos  mejorar la capacidad visual ayudando a afrontar los requisitos cada vez más exigentes de la vida diaria.

Uno de los avances más relevantes de la Oftalmología moderna es el referente a la mejora de la visión. Hasta hace poco el oftalmólogo se centraba en diagnosticar y tratar las enfermedades oculares pero en los últimos años se ha ido acercando a otras ramas de la visión, como la óptica, la física y en especial las neurociencias, el resultado es que además de curar las enfermedades podemos conseguir mejorar la capacidad visual, tanto en cantidad como en calidad.

Actualmente somos capaces de mejorar la visión tanto en individuos "normales" (sin alteraciones del aparato ocular), como en la mayoría de pacientes que sufren alguna patología que afecte a su visión.
Mediante el estudio de las condiciones visuales podemos elaborar terapias basadas en sistemas de seguimiento ocular (eyetracker) y software especializados para mejorar la visión dinámica o los reflejos en la detección de estímulos periféricos, esto es importante para la mayoría de deportistas pero también lo es para individuos de cierta edad que conducen vehículos y que tienen dificultades por la noche o a la hora de detectar obstáculos o calcular las distancias para realizar un adelantamiento.

En ocasiones tenemos pacientes intervenidos de cataratas o diabéticos que no alcanzan una visión óptima o que con el paso del tiempo, fruto de su enfermedad de base o de la edad, pierden capacidad visual, en estos casos, en la mayoría de ocasiones podemos conseguir una mejora de la visión y frenar parcialmente su deterioro.

En Area Oftalmológica Avanzada hace más de 20 años que tratamos pacientes oftalmológicos y nos hemos especializado en este tipo de terapias encaminadas a mejorar la visión, a buscar ese plus que acompaña al tratamiento médico o quirúrgico de las enfermedades oculares, especialmente ahora que la expectativa de vida aumenta y cada vez vemos más procesos degenerativos, como las maculopatías, trastornos hormonales o de tipo circulatorio, que ocasionan una perdida cualitativa de la visión.



La mejora que conseguimos en la percepción visual  siempre se traduce en una mejora en la calidad de vida de nuestros pacientes.

Prof. Dr Carlos Vergés
Director de Area Oftalmológica Avanzada

miércoles, 20 de marzo de 2013

NOVEDADES EN EL TRATAMIENTO DEL GLAUCOMA

Es posible tratar un glaucoma sin gotas y sin cirugía???
Como sabemos el glaucoma es una enfermedad donde se produce una atrofia progresiva del nervio óptico.
Aunque es una enfermedad multifactorial el mecanismo más importante para la progresión del glaucoma es la presión alta del ojo.
Hasta ahora los medios de que disponemos para bajar la presión del ojo son:
  • tratamiento tópico: instilación de gotas en los ojos
  • trabeculoplastia laser
  • cirugía del glaucoma
Cuando detectamos un glaucoma inicialmente recomendamos tratamiento con gotas para bajar la presión.
Como ya sabemos, la instilación de gotas de forma crónica produce una seria de efectos secundarios a nivel ocular como "ojo seco" y enrojecimiento de los ojos, entre otros.
Estos efectos secundarios pueden llevar a causar un disconfort importante al paciente con glaucoma, sobre todo, teniendo en cuenta que estamos hablando de un tratamiento crónico.
En estos casos se plantea la cirugía como medio de eliminar las gotas y mejorar de esta manera la superficie ocular.
Pero ahora está en marcha un estudio para poder solventar este problema.
Consiste en la introducción mediante una pequeña cánula de un dispositivo de 1 mm de diámetro en la parte anterior del ojo.
Esta pequeña bolita va liberando el medicamento de forma continua durante un periodo de 4 meses, de forma que el paciente no tiene que instilar gotas para controlar su glaucoma y puede evitar todos los efectos secundarios de la administración tópica del medicamento.
La verdad es que es una idea interesante, pues es una novedosa forma de administrar medicación y puede conllevar una gran liberación de cara al paciente al no tener que estar pendiente del tratamiento y asegura un buen cumplimiento de la medicación. YA no dependerá de la habilidad para poner gotas!
A nivel médico  esta novedad nos permite tener la tranquilidad de saber que el control de la PIO será continuo durante las 24.0 horas del día y facilita evitar la progresión de esta enfermedad.
Esta nueva vía de administración del fármaco puede facilitar la vida tanto al paciente como al médico.

935513300 - info@areaoftalmologica.com

martes, 5 de marzo de 2013

Nuevos avances con los implantes de retina ARGUS II



Resultados muy esperanzadores con el implante de retina ARGUS II.  Los 19 pacientes implantados mostraron mejoría de la visión y buena tolerancia del dispositivo ocular.
En estos primeros meses del 2013 han aparecido algunos resultados del estudio con implantes de retina ARGUS II y creo que merece la pena hacer una pequeña reseña ya que son francamente alentadores. 

Recordemos que se trata de pacientes con ceguera absoluta, ni siquiera percepción de luz, pacientes afectos de Retinosis Pigmentaria, en los que se ha implantado este sistema. En todos los pacientes (19 pacientes),  se evidenció una mejora en la visión funcional, fueron capaces de distinguir letras o incluso leer frases cortas y todos ellos manifestaron poder orientarse en un espacio pequeño, como una habitación o seguir un recorrido marcado con un linea blanca.







Es evidente que el grado de visión obtenido es todavía muy pequeño pero lo importante es que todos los pacientes han presentado algún grado de visión y las complicaciones aparecidas han sido mínimas, la tolerancia del implante es muy bueno.

Para los que quieran saber más sobre el tema y seguir el desarrollo del ARGUS II y la evolución  de los pacientes implantados, recomiendo la web de la empresa que lo comercializa, Second Sight Medical Products, Inc, http://2-sight.eu/en/how-is-argus-r-ii-designed-to-produce-sight-en
 
Dr Carlos Vergés.  Area Oftalmológica Avanzada,

martes, 10 de abril de 2012

CRITERIOS DE APTITUD VISUAL PARA OBTENER O PRORROGAR EL PERMISO O LICENCIA DE CONDUCCIÓN

El objetivo de este artículo es intentar clarificar algunos aspectos controvertidos de los requisitos que exige la ley vigente para obtener o renovar la licencia de conducir, referidos a la visión. Los puntos que trataremos son:

  • Consideraciones Generales: 
    • Agudeza Visual (AV)
    • Campo Visual (CV)
    • Sensibilidad al Contraste (SC)
  • Condiciones Restrictivas referentes a la AV, CV y SC.
     
  • Consideraciones Específicas:
    • Cirugía de las cataratas (Afaquia y Pseudofaquia)
    • Cirugía Refractiva: miopía, hipermetropía y astigmatismo
    • Alteraciones de los Párpados
    • Alteraciones de la motilidad ocular: Estrabismo, Diplopía y  Nistagmus
    • Enfermedades degenerativas con pérdida de visión
    • Glaucoma
    • Pérdida aguda de visión en un ojo.

Lo cierto es que existe cierta controversia a la hora de interpretar la ley. El principal problema que hemos detectado es que la mayoría de conductores y centros dedicados a la conducción, como las autoescuelas y los centros de revisiones, se basan en la guía que publica la DGT ( Guía de consejo sanitario en la seguridad vial laboral), una guía muy completa que establece múltiples recomendaciones y que se basa en la ley vigente pero que no recoge todos los puntos que se especifican en ella, incluso en algún tema como el tiempo que debe transcurrir sin conducir tras una cirugía refractiva, es erróneo.

La guía de la DGT es una guía, como su nombre indica y si queremos saber con detalle la normativa, debemos ir al BOE Nº 220 Sec. 1, pág. 77421, a la Orden PRE/2356 del 3 de Septiembre del 2010, donde se recoge la modificación del Anexo IV del Reglamento General  de Conductores, aprobado por Real Decreto  810/2009, de 8 de mayo, y que entró en vigor al día siguiente de su publicación (4 de Septiembre del 2010). Se intenta equiparar la legislación española a la europea, con el fin de que las normas de conducción sean iguales en todos los estados de la Unión Europea.

La verdad es que la ley, tal como aparece en el BOE, no es fácil de interpretar, especialmente para un profano en el tema, por eso hemos intentado plasmar los aspectos más relevantes de una forma práctica, estableciendo dos apartados, uno de consideraciones generales y otro de aspectos específicos, como que hay que hacer tras una cirugía ocular o ante ciertas enfermedades que afecten a la visión. En ambos casos se establecen diferencias para los conductores no profesionales (G1) y los conductores profesionales (G2).

CONSIDERACIONES GENERALES:
La visión se mide estudiando 3 factores principales, la agudeza visual  (AV), el campo visual (CV) y la sensibilidad al contraste (SC), de los cuales la agudeza visual es el más importante y donde se exige unos mínimos de forma más específica ya que en el CV y la SC no quedan tan claros y en muchos casos dependerá del criterio del oftalmólogo, tal como veremos más adelante.

- La Agudeza Visual: Mide la cantidad de visión en condiciones estáticas, asumiendo que lo ideal sería establecer la AV en condiciones dinámicas, tal como ocurre en la vida real. La AV se mide con o sin corrección y cuando se requiere la corrección óptica es obligatorio su uso durante la conducción, aunque sin ella se alcanzará los mínimos que especificamos a continuación.

- AV en el G1: Se requiere una agudeza visual binocular (con los dos ojos al mismo tiempo), igual o superior a 0.5, con o sin corrección óptica, de forma que si un ojo ve menos de 0.5 pero con los dos se alcanza este mínimo, se puede obtener la licencia.
El ojo que no alcanza el 0.5, no debe tener una visión inferior a 0.1, de ocurrir así, se considera que esa persona tiene monovisión, sólo ve con un ojo y en estos casos puede obtener la licencia de conducir o su prórroga pero deberá ser evaluada según las “Condiciones de Restricción” que recoge la ley y que hablaremos posteriormente.

- AV en G2: la ley exige una visión mínima de 0.8 en un ojo y 0.5 en el otro ojo, sin o con corrección óptica y esta no debe superar nunca las 8 dioptrías.

En los G2 no se admite la monovisión (AV < 0.1 en uno de los  ojos).

-Campo Visual: Básicamente se analizan las isópteras o márgenes periféricos y los escotomas centrales, es decir las áreas de visión central  cuando miramos recto al frente.

- CV en G1: El CV no debe tener alteraciones cuando se toma en condiciones binoculares, con los dos ojos al mismo tiempo y la región central no debe presentar escotomas absolutos. En caso de presentarse, se deberá evaluar con las “Condiciones de Restricción”.
Estos requisitos que la ley considera muy específicos, no lo son tanto a la hora de realizar la prueba del CV ya que en la mayoría de centros oftalmológicos se utiliza una tecnología, campimetría computarizada, que  realiza el CV de cada ojo por separado y no hay un programa de CV binocular, hecho que supone una dificultad a la hora de evaluar el CV en patologías especiales.
En el G1 se permiten ciertas alteraciones del CV que deberán ser evaluadas por el oftalmólogo y será este quien determine las limitaciones que considere oportunas.

- CV en G2: El CV se evalúa en cada ojo por separado y aquí la ley es clara, no puede haber escotomas centrales en ninguno de los dos ojos. No es tan específica a la hora de evaluar los límites periféricos.

-  Sensibilidad al Contraste: Esta prueba mide las condiciones de visión con poca luz, visión mesópica, emulando la conducción del atardecer-noche, y se realiza sin y con deslumbramiento, con un foco de luz delante que intenta reproducir los faros de un coche que circula en sentido contrario.

- SC en G1: La ley sólo específica que no deben existir alteraciones significativas en la visión mesópica y la recuperación de visión ante el deslumbramiento.
    Queda a la interpretación subjetiva del oftalmólogo el criterio de “alteraciones significativas”, ya que no se especifican los mínimos de visión tal como sucede en la agudeza visual y que podrían darse de igual manera en la SC, tomando la visión bajo unos criterios de nivel de luminosidad ambiente y de luz deslumbrante, tal como hacemos los oftalmólogos en este tipo de exploraciones.

- SC en G2: No hay diferencias con el G1, se aplican los mismos requisitos.


Condiciones restrictivas referentes a la AV, CV y SC:

-  Agudeza Visual: En el G2 no se admiten restricciones (excepciones), es decir se deben cumplir los requisitos mínimos antes mencionados para mantener la licencia o renovarla. Las condiciones restrictivas únicamente se aplican a los conductores no profesionales, G1. Hace referencia a personas que han perdido la visión de un ojo o ésta es inferior a 0.1, situación que se denomina monovisión o visión monocular  (ven con un solo ojo).

La ley señala: “Los afectados de visión monocular con agudeza visual en el ojo mejor de 0,5 o mayor, y más de seis meses de antigüedad en visión monocular, podrán obtener o prorrogar permiso o licencia, siempre que reúna las demás capacidades visuales. Cuando, por el grado de agudeza visual o por la existencia de una enfermedad ocular progresiva, los reconocimientos periódicos a realizar fueran por período inferior al de vigencia normal del permiso o licencia, el período de vigencia se fijará según criterio médico. Espejo retrovisor exterior a ambos lados del vehículo y espejo interior panorámico o, en su caso, espejo retrovisor adaptado.”

  Como vemos, en el caso de conductores no profesionales (G1), la ley permite conducir con visiones de un solo ojo y siempre que el ojo con visión sea igual o superior a 0.5 y deja al criterio del oftalmólogo  la consideración de que el resto de las funciones visuales, el campo visual y la sensibilidad al contraste, sean suficientemente buenas como para no tener un accidente. En función de la situación de cada persona, queda nuevamente  al criterio del oftalmólogo que realiza la revisión el incluir alguna restricción, como fijar límites de velocidad  o conducir  sólo con luz diurna, evitando la noche, así como la duración de la licencia, el tiempo en que debe realizar nuevas revisiones, especialmente en el caso de enfermedades degenerativas con tendencia a empeorar.

-  Campo Visual.  La Ley se muestra estricta al especificar que no se admiten restricciones en el CV en cuanto a una reducción significativa de los límites periféricos y la presencia de escotomas absolutos en la región central para los conductores del G1 y G2, sin embargo admite que un conductor no profesional (G1), pueda tener alteraciones del CV fruto de una enfermedad como glaucoma o degeneración retiniana, que pudiera ocasionar zonas de escotomas relativos o un descenso de la sensibilidad retiniana, siempre que el oftalmólogo considere que no es en un grado significativo como para impedir la conducción.

Nuevamente queda en manos de la subjetividad del oftalmólogo la posibilidad de seguir conduciendo u obtener el certificado para tramitar la licencia.

-  Sensibilidad al Contraste. La ley vuelve a ser tajante en no admitir restricciones en lo referente a la SC para los conductores profesionales, deben cumplir con los requisitos marcados para seguir conduciendo,  mientras que deja una puerta abierta para los no profesionales. El oftalmólogo debe ser quien evalúe la situación de cada persona estableciendo las limitaciones que considere oportunas así como el tiempo de duración de la licencia hasta una nueva revisión. 

CONSIDERACIONES ESPECÍFICAS.

1.- Cirugía de cataratas (Afaquia y Pseudofaquia).

  - En el intervalo de intervención de uno y otro ojo, no queda claro si se puede seguir conduciendo. La guía de la DGT parece indicar que sí se puede y que únicamente sería necesario tomar medidas de precaución pero si vamos a la ley, exige 1 mes tras la cirugía y que el oftalmólogo especifique que se ha recuperado la visión dentro de los limites que hemos visto para la AV, CV y SC, es decir, que si el intervalo entre las cirugías de los dos ojos es inferior a 1 mes, entendemos que NO se puede conducir.

  - Tras la cirugía de cataratas, de uno o los dos ojos, se deberá esperar un mínimo de 1 mes en los conductores del G1 y 2 meses para los profesionales, G2, y a partir de entonces, si se alcanzan los niveles de visión que requiere la ley, con el informe del oftalmólogo se puede obtener o renovar la licencia de conducir durante un periodo máximo de 3 años, tanto para los conductores no profesionales como para los profesionales. Si el oftalmólogo considera que la recuperación no es correcta puede decidir establecer limitaciones en las condiciones de conducción (límites de velocidad u otras) o recomendar que la duración de la licencia sea inferior a los 3 años.

  -  Si tras la cirugía es necesario corrección óptica para mejorar la visión, será de uso obligatorio, aunque la visión con corrección supere los mínimos exigidos por la ley. Las lentes intraoculares no se consideran lentes correctoras.

  - La renovación de la licencia de conducir será por un máximo de 3 años, tanto para el G1 como para el G2, según criterio médico.

  - El término afaquia refiere la situación de falta de cristalino, hecho que se produce al operar las cataratas sin implantar lente intraocular (LIO), mientras que si se implanta la LIO, entonces lo denominamos pseudofaquia. En ambos casos hay que recordar que en los conductores profesionales no se pueden utilizar gafas con más de 8 dioptrías, hecho fundamental a la hora de plantear la cirugía de cataratas. En los afáquicos la corrección óptica suele superar las 12 dioptrías, alcanzando una buena visión, pero no se les permitiría renovar la licencia, por ello es necesario plantear la implantación de una LIO, para que si queda algo de graduación, no supere el límite de las 8 dioptrías.

2.- Cirugía Refractiva (miopía, hipermetropía y astigmatismo).

  - Tras este tipo de cirugía hay un periodo de recuperación de la visión, muy variable según la técnica realizada y según cada paciente, pudiendo oscilar entre 24 horas hasta varias semanas.

    El punto que especifica el periodo requerido para renovar la licencia, es donde más discrepancia hay entre la guía de la DGT y la ley. Según la DGT no es necesario esperar más de 24 h., tal como se especifica en su punto 3.B: Efectos del tratamiento en la conducción, sin embargo, en la ley en el apartado 1.1: Agudeza Visual. Exploración, cuando hace referencia a la cirugía refractiva, para los conductores no profesionales, G1, señala: “Tras un mes de efectuada la cirugía refractiva, aportando informe de la Intervención, se podrá obtener o prorrogar el permiso o licencia, con período de vigencia máximo de un año. Trascurrido un año desde la fecha de la intervención, y teniendo en cuenta el defecto de refracción prequirúrgico, la refracción actual y la posible existencia de efectos secundarios no deseados, a criterio oftalmológico se fijará el período de vigencia posterior.” Para los conductores profesionales, sólo cambia en que el periodo de espera es de 3 meses.

    Vemos que según la ley hay que esperar 1 mes, para los G1 y 3 meses para los G2, y que no es necesario pasar una nueva revisión, solo se requiere el informe del oftalmólogo, eso sí, el tiempo de duración es de 1 año, tras el cual será necesario la revisión en un centro acreditado y dependerá del oftalmólogo que realiza la revisión, los posibles limites y restricciones así como el tiempo de duración de la licencia.

3.- Alteraciones de los Parpados.

    La ley especifica: “No se admiten ptosis ni lagoftalmias que afecten a la visión en los límites y condiciones señaladas en los apartados 1.1 y 1.2 correspondientes al grupo 1”.   La ptosis es la caída del párpado superior y puede suponer una “pantalla” que impide la entrada de luz al interior del ojo, afectando a la visión. El lagoftalmos es la caída del párpado inferior, generalmente tras una parálisis facial u otras patologías, ocasionando problemas en la distribución de la lágrima y sequedad ocular, dificultando la visión.

    No se puede conducir con alteraciones en la motilidad de los párpados que produzcan un descenso de la visión por debajo de los mínimos que hemos visto anteriormente, aunque la ley sí admite que pueda haber un trastorno que el oftalmólogo considere que no dificulta gravemente la visión y considere que se puede conducir, con alguna restricción o con una duración temporal de la licencia.

4.- Motilidad del Globo Ocular: Estrabismo, Diplopia y Nistagmus.

    Personas afectas de estrabismo o ante un proceso neurológico que ocasione alteraciones en la motilidad del globo ocular, también tienen restricciones que la ley contempla. 

    En los casos de estrabismo (desviación ocular) y de Nistagmus (movimiento pendular de los ojos), se permite conducir siempre que la visión, en sus tres facetas, AV, CV y SC, esté dentro de los límites exigidos por la ley, aunque será necesario un informe del oftalmólogo que puede sugerir ciertas limitaciones en la licencia de conducir, en función de la exploración de la estereopsis, fatiga visual, presencia de forias, torticulis u otros signos y síntomas. El tiempo de vigencia de la licencia dependerá de lo que considere el oftalmólogo para los conductores no profesionales, mientras que será de un máximo de 3 años para los profesionales.

    La ley es tajante con la diplopía en los conductores profesionales, no admite ninguna restricción, no pueden conducir con diplopía, mientras en los conductores no profesionales, señala: “Las diplopías sólo se permitirán a criterio oftalmológico siempre que no se manifiesten en los 20º centrales del campo visual y no produzcan ninguna otra sintomatología, en especial fatiga visual. En las de reciente aparición debe transcurrir un período de, al menos, 6 meses sin conducir. En caso de permitirse la obtención o prórroga del permiso o licencia, el período de vigencia máximo será de tres años. Cuando la diplopía se elimine mediante la oclusión de un ojo se aplicaran las restricciones propias de la visión monocular.”

5.- Enfermedades degenerativas con pérdida de visión.

    La ley permite conducir siempre que se mantengan los mínimos exigidos para la AV, CV y SC, aunque especifica que debe ser el oftalmólogo el que establezca, en cada caso, las posibles restricciones así como los períodos de vigencia de la licencia de conducir, tanto para los conductores del G1 como del G2.
    Cuando la visión está por debajo de los mínimos exigidos por la ley, ésta no admite restricciones o excepciones para los conductores profesionales, G2, es clara, NO pueden seguir conduciendo.

6.- Glaucoma.

    Para aquellos conductores que padecen Glaucoma (afectación del Nervio Óptico generalmente por incremento tensional), la ley también establece ciertas medidas, en este caso iguales para los grupos G1 y G2:  “Cuando aun alcanzando los niveles de visión mínimos exigidos por la ley (apartados 1.1 al 1.6, ambos inclusive), la presión intraocular se encuentre por encima de los límites normales, se deberán analizar posibles factores de riesgo asociados y se establecerá un control periódico a criterio oftalmológico.”

    Vemos que nuevamente es el oftalmólogo quien en cada caso debe establecer la posibilidad de seguir conduciendo o establecer restricciones y acortar el período de validez de la licencia. El punto clave es la afectación del campo visual (CV), si no hay escotomas centrales o reducción significativa de las isópteras periféricas  y la sensibilidad retiniana es correcta así como el test de visión con deslumbramiento,  se puede conducir pero, cuando se deterioran estos puntos es cuando se debe evaluar el riego de la conducción.

7.- Pérdida aguda de visión en un ojo.

Este es uno de los puntos conflictivos que la ley no deja del todo claro para los conductores profesionales. En el apartado 1.4: Deterioro agudo de la capacidad visual, en el G1 se especifica:  “Tras una pérdida importante y brusca de visión en un ojo, deberá transcurrir un período de adaptación de 6 meses sin conducir, tras el cual se podrá obtener o renovar el permiso o licencia aportando informe oftalmológico favorable.”, y en el G2 se lee: “Idem grupo 1”, por lo que pudiera pensarse que sí pueden conducir los conductores profesionales del G2 pero, en puntos anteriores, en el referente a la agudeza visual (1.1: Agudeza Visual. Exploración), queda muy claro que en el caso de los G2, no se admite la monovisión, es decir el ojo con peor visión nunca debe tener una AV inferior a 0.1 y no caben restricciones ni excepciones.

Espero que los puntos tratados puedan aclarar algunas de las dudas sobre los requisitos visuales para la conducción. No quiero acabar sin insistir en la importancia de una buena visión para una conducción segura. Son necesarias las revisiones del optómetra y del oftalmólogo para detectar posibles alteraciones y, sobre todo, para asegurarse que utilizamos la graduación óptica apropiada.

Insistir también en que personas con alteraciones visuales que, incluso con la corrección óptica, no alcanzan una buena visión se pueden beneficiar de terapias y ejercicios que pueden mejorar las condiciones visuales, tanto de cantidad y calidad, como de reflejos, tiempo de reacción y visión periférica y deslumbramiento, especialmente tras una cirugía, enfermedades degenerativas o simplemente con la pérdida de aptitudes relacionadas con la edad.

Dr Vergés 
Jesus Marin
Area Oftalmologica Avanzada
Tel: 935513300 – info@areaoftalmologica.com
Calle Dalmases 42 08017 Barcelona

jueves, 14 de abril de 2011

EFECTOS DE LA LUZ ARTIFICIAL EN LA VISIÓN

Autores: Jesús Marín, Dr Vergés, Dr Cazal



ÍNDICE
    INTRODUCCIÓN ANATÓMICA RIESGOS DE LA LUZ LEDS Y VISIÓN CONCLUSIONES





1. INTRODUCCIÓN ANATÓMICA

El ojo humano es un órgano sensible a la luz que ha conseguido un alto grado de especialización, llegando a diferenciar muchos matices como los colores, los contrastes o diferentes grados de nitidez y de borrosidad.

El proceso visual es un proceso tanto sensorial como motor  que nos permite interpretar la información que del mundo que nos rodea. En este proceso podemos diferenciar tres etapas. La primera consiste en una etapa física en la que la luz que es reflejada por un objeto penetra en nuestro ojo y una vez dentro, atraviesa las diferentes estructuras transparentes (córnea, humor acuoso, cristalino y humor vítreo) hasta llegar a enfocarse en la retina. En la segunda etapa, este estímulo luminoso que se ha recibido se transforma en impulso nervioso y se dirige a través del nervio óptico hasta el lóbulo occipital del cerebro. En la tercera etapa se interpreta el impulso nervioso que se había recibido.

Para lograr todo este proceso visual básico, es necesario que la anatomía del ojo y sus estructuras complementarias se desarrollen perfectamente des de la infancia y no exista ninguna alteración que dificulte el proceso de la maduración del sistema visual.

La anatomía ocular está formada por diferentes estructuras oculares:
  • Globo ocular
  • Órbita
  • Párpados
  • Conjuntiva
  • Aparato  Lagrimal
  • Músculos Extrínsecos

Cada una de estas estructuras está formada por diferentes componentes, pero solo nos centraremos en aquellas que puedan tener más relevancia cuando la luz entra dentro del ojo, ya sea porque sirven de filtro o porque sean estructuras más sensibles a los efectos de esta luz. Por este motivo, dentro del globo ocular destacaremos cuatro componentes:
  • La córnea
  • El iris
  • El cristalino
  • La retina

La córnea se encuentra situada en la parte anterior del ojo por delante del iris. Presenta una función óptica (refractando la luz que la atraviesa para poder enfocarse en la retina) y una función de protección. Por la parte anterior está en contacto con la película lagrimal y limita con los párpados, mientras que por la parte posterior se encuentra hidratada y nutrida por el humor acuoso existente en la cámara anterior. 

Está compuesta por cinco capas, de las cuales destacamos la capa más gruesa, denominada estroma corneal y que representa el 90% del espesor corneal total, y la capa más interna, el endotelio, en dónde se encuentran unas células con poca capacidad de regeneración pero de gran importancia para el mantenimiento de esta estructura corneal. La disposición regular de las fibrillas, de las células de todas las capas y el hecho que sea una estructura avascular permiten que sea transparente.



La córnea es el primer filtro natural del ojo, ya que absorbe la luz con una longitud de onda aproximadamente inferior a los 295 nm, como por ejemplo parte de la radiación ultravioleta.

El Iris se encuentra por detrás de la córnea y está formado por las células pigmentadas y células musculares que delimitan una abertura central conocida como pupila. La dilatación de esta pupila (midriasis) o contracción (miosis) se consigue mediante la acción del músculo dilatador del iris y por el esfínter del iris, controlando y regulando así la cantidad de luz que entra en el ojo.

El cristalino  es el segundo dioptrio o lente del ojo. Se trata de una lente biconvexa que es transparente, sin vascularización ni nervios. Se encuentra limitada anteriormente por el iris (sin entrar en contacto con él) y posteriormente con el humor acuoso. Mediante los filamentos de la zónula de Zinn que lo unen al músculo ciliar y gracias a la elasticidad del cristalino, somos capaces de enfocar a diferentes distancias. A medida que pasan los años, esta estructura va perdiendo elasticidad y transparencia, dando lugar a la presbicia y a las cataratas seniles.

El cristalino también es el segundo filtro natural del ojo, ya que absorbe las longitudes de onda entre 320 y 400nm, protegiendo al retina de la radiación del ultravioleta más cercano. También protege parcialmente la retina de la luz azul, aunque también es necesaria para el correcto funcionamiento visual y otros ciclos fisiológicos. Este filtro no tiene la misma eficacia a lo largo de toda la vida, ya que los ojos más jóvenes tienen una transmitancia más alta para las longitudes de onda cortas. Con la edad, aumenta el número de cromóforos del cristalino, incrementando su poder de absorción y, con esto, incrementando también la protección de la retina contra la radiación UV. Por el contrario, la posibilidad de reacciones fotoquímicas en el cristalino por el efecto de esta luz, aumenta la probabilidad de padecer cataratas.


La retina está situada recubriendo la parte más interna del globo ocular y se encarga de recibir el estímulo luminoso del medio exterior, transformándolo en un impulso nervioso para que después sea transmitido a la zona occipital del cerebro para que sea interpretado. Consta de 10 capas, de entre las que destacaremos la capa de los fotoreceptores y la capa del epitelio pigmentario de la retina.
Existen dos tipos de fotoreceptores, los conos y los bastones. Los primeros se encargan de la discriminación más fina y del color. Los bastones son más sensibles a la percepción de la luz y por lo tanto son los que más utilizamos en condiciones escotópicas (visión nocturna). Cuando la luz impacta sobre el fotopigmento de los fotoreceptores, se inicia una cadena de reacciones químicas  que provocan que en el epitelio pigmentario de la retina se transforme este estímulo luminoso en un impulso nervioso.

Entre las funciones del epitelio pigmentario de la retina encontramos la de regenerar los fotopigmentos y la de fagocitar o eliminar el material de desecho. Parte de este material, no puede ser eliminado completamente y se acumula en forma de lipofucsina en la retina. Esta acumulación de material va en aumento a medida que pasan los años y puede afectar a las funciones del epitelio pigmentario. Esta función de eliminar este material puede alterarse por la toxicidad lumínica y por las reacciones químicas del metabolismo del oxígeno.




2. RIESGOS DE LA LUZ


La luz que vemos proviene del Sol o es luz artificial, como la que proviene de una bombilla. La luz visible se encuentra entre los 400 y los 700nm y sólo es una parte de todo el espectro electromagnético.



El daño más importante que puede producir la luz incidente sobre nuestros ojos se localiza en la retina. Los posibles daños que puede provocar la luz comprendida entre los 400nm y los 1400nm se pueden clasificar en tres tipos.

  • Estructurales: causados principalmente por determinadas radiaciones de láser.

  • Térmicos: causados por exposiciones breves (segundos  o incluso menores) que   producen incremento de la temperatura del tejido de 10º a 20ºC por encima de la temperatura ambiente.

  • Fotoquímicos: causados principalmente por la radiación de longitud de onda más corta a niveles de intensidad demasiados pequeños como para causar daños térmicos. Se puede producir cuando existe un tiempo de exposición más largo y baja intensidad, haciendo que el aumento de temperatura sea despreciable. Es muy dependiente de la longitud de onda ya que se incrementa mucho en la zona azul del espectro. 

Se ha visto que el daño fotoquímico puede ser el causante de algunas retinopatías asociadas a la exposición solar en entornos muy luminosos, como esquiar o navegar o pilotar aviones. Esto ya había sido descrito en diferentes estudios de hace años y por este motivo se recomienda prudencia y una adecuada protección en determinadas situaciones de mayor riesgo.

Existen opiniones contradictorias sobre la relación entre la exposición a la luz visible de la longitud de onda corta y la radiación UV y las lesiones oculares en humanos. Por un lado, las evidencias epidemiológicas en ocasiones no son suficientes o se consideran limitadas. Por otro lado, encontramos estudios realizados en laboratorio que documentan las lesiones inducidas por la radiación y que indican que no se puede dejar a un lado el potencial de la radiación ultravioleta y de la luz de longitud de onda corta. Es posible que esta diferencia de opiniones esté justificada  por una gran variabilidad de condiciones que separan el estudio de laboratorio y la evidencia epidemiológica, con factores que influyen como las condiciones de exposición, el estilo de vida, la nutrición o los antecedentes genéticos.

Muchos experimentos de laboratorio realizados con animales, tienen como objetivo encontrar las causas de la degeneración macular asociada a la edad y diversos estudios han coincidido que la luz azul (que encontramos tanto en la luz natural como en la luz artificial) puede ser nociva para la retina.

Por otro lado, la luz azul también es fundamental en el proceso visual y en otros aspectos fisiológicos importantes como los ritmos circadianos. Todas las especies del planeta presentan un gran número de ciclos biológicos que se repiten aproximadamente cada 24 horas, conocidos como ritmos circadianos y mantienen una relación importante con el reloj interno del cerebro. Algunos ejemplos pueden ser la reposición de ADN en las células individuales o el ciclo del sueño/vigilia.

El primer estímulo que recibe el sistema circadiano humano y el de muchos otros mamíferos es el formado por la luz incidente en la retina. Parece ser que los principales fotoreceptores que se encuentran en el inicio de este circuito tienen su máximo de sensibilidad espectral en  λ=460-480nm (azul/cian).

Se visto en estudios que la exposición a la luz durante la noche, sin respetar un tiempo de oscuridad, sobre todo si la luz es rica en azules, suprime la secreción de melatonina. Esta hormona influye en aspectos fisiológicos como regular el ciclo de sueño/vigilia, y juega un papel significativo en el sistema inmunitario. En el otro extremo de esta relación entre la luz azul y las diferentes funciones fisiológicas, podemos oír o leer propuestas de terapias y tratamientos basados en la exposición a luz azul para mejorar síntomas depresivos e incluso problemas de sueño.

En condiciones de poca iluminación (condiciones escotópicas) los bastones son los más sensibles a la luz y son los que principalmente utilizamos en la visión nocturna de los humanos. El hecho que este tipo de fotoreceptores son más sensibles a las longitudes de onda azul, y el hechos que el objetico que se persigue es poder ver en estas condiciones, nos ha llevado a la creencia que el alumbrado exterior debería de utilizar luces de alto contenido en azul. A pesar de ello, todavía existe la incertidumbre en condiciones mesópicas de iluminación o en situaciones reales, ya que influyen muchos aspectos como el diámetro pupilar de cada persona, los cambios bruscos de iluminación o el tiempo de adaptación.






3. LEDS Y VISIÓN


Desde la primera bombilla inventada hasta la actualidad, se ha producido una evolución significativa en los sistemas de iluminación. En toda esta evolución hemos conocido muchos tipos de lámparas y cada una de ellas tenía, tiene y tendrá sus ventajas y sus inconvenientes.

Las incandescentes eran económicas y la luz  que proporcionaban tenía un color cálido, pero tenían muy poca eficacia (tan sólo aproximadamente un 15% de la energía consumida era traducida en luz visible).

Con las luces halógenas, el cristal era sustituido por un compuesto de cuarzo que soportaba mejor el calor y producía una mayor eficiencia y una luz más blanca. Pero como aspecto negativo también se decía que podían emitir más radiaciones de luz ultravioleta que las bombillas de filamento.

Las lámparas de bajo consumo mejoran la eficacia (consumen menos y pueden durar más). Desde el punto de vista negativo, se decía que contenían mercurio y podía ser tóxico, se decía que la vida útil disminuía si se encendían y se apagaban muchas veces, se decía que tenían un alto consumo inicial, tenían un tamaño más grande, se creía que la luz que proporcionaban no era tan cálida…

Y actualmente llegamos a la iluminación con los sistemas LED…. Y también tendrán cosas buenas y cosas no tan buenas, aspectos que se irán perfeccionando en un futuro inmediato. En general, el alumbrado exterior está experimentando un cambio sustancial hacia el aumento del uso de fuentes de luz blanca, acelerado por el desarrollo de la iluminación con LEDs.

El bajo consumo y la elevada eficiencia mostrada por los sistemas LEDs, juntamente con un teórico menor mantenimiento, una mayor durabilidad y una mejor direccionalidad, han colocado estos sistemas en la vanguardia de la tecnología, jugando un rol bastante importante en la política de energía. Esta tecnología está creciendo a una velocidad vertiginosa y eso nos obliga a trabajar rápidamente para aprender de ellas, valorarlas por sus virtudes y mejorarlas en sus defectos.

Del mismo modo que todas las fuentes luminosas que hemos vivido, también tienen aspectos que nos pueden generar dudas en un primer momento. Dos de los aspectos que se han comentado son la alta intensidad luminosa y una mayor proporción de luz azul.

La alta intensidad luminosa que proporciona nos puede permitir una mejor visibilidad, y nos permite utilizar menos potencia o energía para conseguir la misma iluminación que con los sistemas anteriores o incluso una iluminación superior. Por otro lado, si existe una sobreexposición, si miramos fijamente al estímulo luminoso o si lo acercamos a una distancia inferior a 20 cm, puede provocar deslumbramiento y por lo tanto incomodidad. Pero si hacemos lo mismo con otras fuentes de luz que conocemos, ya sea con el Sol o con una farola, pasando por el foco de un estadio o por la bombilla de una linterna, también notaremos en mayor o menor medida esta incomodidad o deslumbramiento.

Ya hemos comentado la necesidad de la luz azul para un correcto proceso visual y para determinadas funciones fisiológicas, pero también hemos visto algunos de sus posibles riesgos con un uso inadecuado. La luz azul forma parte del espectro de luz visible y se encuentra en todas las fuentes luminosas, en mayor o menor proporción, pero hay personas que pueden ser más sensibles a sus efectos:

  • Población infantil, porque el cristalino todavía no filtra eficazmente la luz.
  • Población más sensible a la luz, como pacientes afáquicos (sin cristalino), pacientes pseudofáquicos (con lente intraocular) o pacientes con determinadas alteraciones retinianas como la degeneración macular asociada a la edad.
  • Población particularmente expuesta a este tipo de iluminación, como instaladores eléctricos. 

Del mismo modo que siempre se ha aconsejado una mayor prudencia y protección en situaciones naturales que comportan una mayor exposición a la luz, como actividades en la nieve, actividades en el mar o profesiones como pilotos de aviación, también estas poblaciones han de mantener este principio de prudencia y protección, evitando un mal uso.

Existen normativas que controlan, regulan y aconseja los límites de exposición para la radiación de las diferentes fuentes de iluminación y las clasifican según el riesgo. Esta normativa, se actualiza periódicamente y marca parte de las líneas de diseño y fabricación de las compañías relacionadas en este sector desde hace muchos años.

A pesar de las ventajas de este cambio del tipo de iluminación, existe una discusión documentada en relación a los posibles riesgos que tienen en comparación con los sistemas de iluminación de sodio de alta presión utilizados mayoritariamente hasta la actualidad. Pero esto no debe generar alarmas sociales y sí que debe servir para continuar madurando y perfeccionando un sistema que puede aportarnos muchos beneficios.

En Octubre de 2010, la  “French Agency for Food, Enviroment and Occupational Health & Safety (ANSES)” publicó un informe de aproximadamente 300 hojas (http://www.anses.fr/Documents/AP2008sa0408.pdf) en donde comentaba algunas ventajas y los posibles riesgos de estos sistemas de iluminación. También comentaba posibles recomendaciones para seguir mejorando en el diseño, en la fabricación, en la seguridad, en la normativa que rodea a esta tecnología y en la información que llega al usuario y a los trabajadores habituales.

En Noviembre de 2010, CELMA (Federation of National Manufacturers Associations for Luminaires and Electrotechnical Components for Luminaires in the European Union) publica un informe (http://www.syndicat-eclairage.com/upload/declarations/67.pdf)  en relación al realizado por ANSES pocas semanas antes. En este informe se remarca que en condiciones normales de uso, los LEDS no presentan un riesgo particular para la salud y que cumplen con la normativa europea existente. También muestran su acuerdo con algunas de las opiniones expresadas por ANSES, siempre siguiendo una línea de trabajo dentro de un marco de rigor y seguridad. 

En la web de  ANSES  también disponen de un apartado en donde se responden ocho preguntas frecuentes entre los usuarios en referencia a los LEDs   (http://www.anses.fr/ET/PPN06CD.htm?pageid=2766&parentid=265&ongletlstid=5336#content). Un ejemplo es una pregunta sobre las televisiones LED, con la respuesta que no son nocivas para los ojos.





4. CONCLUSIONES
  • La iluminación mediante LED supone un gran avance principalmente por su eficiencia y su bajo consumo. Otras ventajas son un teórico menor mantenimiento, una mayor durabilidad y una mejor direccionalidad.  
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  • El ojo humano posee filtros naturales para determinadas longitudes de onda, como es la córnea (filtra aproximadamente <300nm) y el cristalino (filtra aproximadamente entre 320-400nm y parte de la luz azul). La estructura ocular más sensible a los riesgos de cualquier luz es la retina.
     
  • Los principales riesgos son el deslumbramiento y los riesgos propios de la luz azul. Para disminuir el deslumbramiento se aconseja no mirar fijamente a la fuente de luz o no acercarla a menos de 20cm del ojo, consejos válidos para cualquier fuente de iluminación.
     
  • Los niños, los afáquicos, los pseudofáquicos y los profesionales relacionados son los más sensibles al riesgo de la luz azul
     
  • La luz azul también es necesaria en diferentes funciones visuales y del cuerpo.
     
  • NO se deben generar alarmas sociales.
     
  • CELMA (Federation of National Manufacturers Associations for Luminaires and Electrotechnical Components for Luminaires in the European Union) confirma que la tecnología LED cumple con la normativa europea actual y que con un uso correcto no supone un riesgo particular para la salud.
     
  • Esta tecnología continúa mejorando y evolucionando rápidamente, siempre intentando seguir una línea de trabajo dentro de un marco de rigor y de seguridad. Dentro de estas mejoras se aconseja tener una información clara para el usuario y actualizar, cuando sea necesario, la normativa en referencia a las nuevas fuentes de luz.

    viernes, 14 de enero de 2011

    VISION Y DEPORTE. JUEGOS DE PELOTA

    El tenis, squash, beisbol o el cricket, son los deportes donde se pone a prueba de forma más radical el sistema visu-motor. La velocidad de la pelota supone un reto para la visión. En la mayoría de casos, la pelota nos alcanza en un máximo de 500 mseg y debemos detectarla, ver el movimiento que sigue y desplazarnos,  ajustando nuestro movimiento,  para contestar con un golpe preciso.

    Otros deportes como el futbol o el rugby, tienen que interceptar una pelota, lo cual implica estar en el sitio adecuado de la forma adecuada, es decir, correr hasta donde pensamos que irá la pelota y llegar con el brazo en la posición correcta para cogerla sin que se nos caiga o con la pierna para cortar un pase al contrario.

    El primer punto a tener en cuenta, es el hecho de que todo deporte, como en este caso, deportes de pelota, donde es necesario “identificar” un objeto móvil, será imprescindible que la visión del deportista sea la mejor posible. Esto que parece algo obvio, resulta que en la práctica no lo es tanto. Es necesario partir de la base de que un deportista debe revisar su visión y que en caso de alteraciones en la refracción, se corrija, se neutralice, la posible ametropía, además de recomendar el tipo de gafas (materiales y tipos de monturas), lentillas o incluso valorar la cirugía refractiva (podéis encontrar más información en nuestra página web de Area Oftalmologica AvanzadaQuiero saber más de … Corrigiendo la visión imperfecta).
    En un lanzamiento como en el RUGBI, la pelota de sigue una parábola en la que se debe calcular la aceleración de esta y el recorrido que describe. Chapman en 1968, propuso que para llegar al punto adecuado en el momento preciso, el ángulo de elevación de la pelota durante el vuelo “α”, con respecto al jugador que corre tras ella, debe ser aquel en el que la aceleración de la tangente de “α”, debe ser igual a cero (ver figura). Este ajuste lo hacemos con los estímulos que envía la cabeza al levantarla y girarla para buscar la pelota, junto al seguimiento con la mirada de la curva que describe la pelota en la parábola de vuelo, la rapidez con que se nos aproxima (tangente de α). A esto debemos añadir el hecho de que la pelota no suele volar verticalmente respecto al que corre, es decir hay que ajustar la parábola a un desplazamiento lateral, mecanismos de ajuste independientes y obviamente relacionados (McLeod 2006).




    El punto clave en la recepción de la pelota es el ajuste preciso del contacto, base para poder cogerla correctamente y que no se escape. Para este ajuste fino el sistema visual se vale de dos mecanismos, la expansión radial de la pelota en la retina (tiempo de colisión) y la disparidad de la pelota en la visión binocular, en la estereopsis, durante la aproximación en los últimos 20 m. Los dos mecanismos nos ofrecen información para el ajuste fino del tiempo y punto de llegada de la pelota (Regan y Gray, 2000).

    Los estudios realizados con diferentes deportes muestran que la expansión retiniana es más útil en aquellos deportes que utilizan pelotas grandes, como el futbol, mientras que si la pelota es pequeña como en el ping-pong, la disparidad binocular será más útil.


              
    En el TENIS o el BEISBOL, Savelsbergh y Whiting (1996), demostraron que tras las señales que podemos obtener  del jugador que saca o lanza la pelota, el paso siguiente para cogerla o contestar con una raqueta o bate, es la información visual que tenemos en los 450 mseg previos al contacto, a partir de este tiempo la precisión de la respuesta se irá reduciendo, con un tiempo límite de 125 mseg, a partir del cual ya no podemos variar la respuesta que teníamos prevista, ya no podemos rectificar el movimiento programado.

    Recordemos que en un saque de tenis o en un lanzamiento de beisbol, incluso en el cricket, la pelota tarde un máximo de 500 mseg en llegar, y a la velocidad que viaja solo podemos hacer una máximo de dos movimientos oculares sacádicos y,  mucho menos movimientos de seguimiento fino. Por eso es importante intuir el tipo de saque que hará y predecir donde se encontrará la pelota para, en una o dos sacadas, dirigir la mirada a ese punto  cercano a nosotros, donde ya nos hemos movido para ir a contestar. Sólo tenemos tiempo de ajustar el movimiento de captura donde pensamos irá la pelota (ver figura),  por eso los entrenamientos en estos deportes deben ir encaminados a estudiar los movimientos del contrario  para intuir el tipo de saque, la visu-motricidad para ir a por la pelota y el ajuste visual fino: tiempo de colisión y disparidad binocular, para confirmar la llegada de la pelota en ese punto y colocar la mano o la raqueta de forma precisa (Lopez Moliner, 2007).



    La anticipación es básica y lo vemos con especial intensidad en el SCUASH, donde la pelota, además de ir muy rápida, rebota en varias paredes. El jugador debe realizar una estrategia de respuesta muy sofisticada. En estudios realizados  con un sistema de eye-tracker, vemos como tras el saque, cuando la pelota rebota en la pared y se dirige a la segunda pared (ver figura), el jugador que contesta, pasa de fijar la pelota en la primera pared a localizarla  en la mitad del recorrido a la segunda pared, mediante una sacada y de aquí, con una nueva sacada, busca la pelota en lo que será la mitad de la distancia desde la segunda pared a la raqueta, punto en que se realiza un seguimiento más fino, basado en la expansión retiniana de la pelota y en la disparidad binocular. Se aprecia como en la mayor parte del movimiento de la pelota, no la vemos, tan solo la intentamos localizar en puntos donde presuponemos que deberá estar (McKinney, 2008).



    Durante las sacadas no vemos, por eso debemos aprovechar la sacada durante la trayectoria de la pelota en la fase que “no pasa nada”. En la mayoría de deportes de pelota, hay un repertorio limitado de lanzamientos, de trayectorias definidas y predecibles, por ello es importante intuir que tipo de lanzamiento realizarán, así una vez sale la pelota, despreciamos el recorrido en la fase intermedia, ya que sólo podemos hacer una sacada en la que invertimos  140 – 200 mseg, es decir, solo podemos ir a buscar la pelota en un punto próximo a nosotros, donde tan solo podremos confirmar la dirección de ésta y ajustar el control visu-motor fino para impactarla.

    La fisiología de la percepción visual determina que dejemos de ver la pelota durante la mayor parte de su trayectoria, aunque esto no supone la imposibilidad de poder contestar un saque o batear correctamente. Es necesario utilizar otros mecanismos, como la intuición de la trayectoria.

    No es recomendable intentar hacer un seguimiento de la pelota en toda su trayectoria ya que el seguimiento fino tarda demasiado tiempo, 100 mseg para ponerse en marcha y tiene un límite sobre la velocidad  del objeto que se desplaza, no más allá de 40 km/h, cuando la pelota de tenis viaja a más de 200 km/h, lo cual supone perderla totalmente, sin tiempo para establecer una sacada de búsqueda efectiva que localice la pelota nuevamente. Por eso no es efectiva la recomendación de muchos entrenadores  de insistir en “mirar bien la pelota”, es simplemente imposible, hay que intuir dónde estará cuando nos llegue e ir a buscarla, es lo que se denomina “jugar en la zona”. Hay que entrenar los tipos de lanzamientos y la sacada rápida de búsqueda de la pelota en un punto cercano para, entonces sí, seguirla de forma más precisa en la fase final previa al contacto.

    En el TENIS tenemos además el bote de la pelota. El jugador que responde establece la dirección y tiempo de llegada de la pelota según información visual en el golpe que realiza el contrincante, prevé donde botará la pelota y realiza una sacada para ir a buscar el punto de bote y entonces seguir la pelota con un movimiento de ajuste fino, según la información de expansión retiniana y disparidad binocular. Los estudios realizados demuestran que “saber leer” el tipo de lanzamiento, es la pieza clave para una buena respuesta (Muller y  Abernethy, 2006).

    En otros deportes donde el lanzamiento de una pelota debe ser muy preciso, como el golf, básquet, dardos, etc, el proceso visu-motor es diferente. En la primera fase es básico calcular la dirección y la distancia. El jugador se toma unos segundos en procesar esta información, siendo crucial los 350 mseg previos al lanzamiento (Vickers, 2002). El ajuste del tiro debe compaginarse con la visión de la pelota. En el golf debemos combinar la información de la distancia al hoyo con la precisión del golpe, debemos visionar la pelota y el hoyo, lo que implica un punto más de dificultad para la eficacia del tiro.

    En Inglaterra, donde el CRICKET es uno de los deportes más populares, los investigadores de la visión y seguramente aficionados al cricket, vieron que existen doce tipos de lanzamientos de la pelota y el bateador tiene 100 mseg para iniciar el movimiento de preparación del golpe, basándose  en el análisis visual de los movimientos que ejecuta el lanzador. La pelota llega en 500 mseg y no es suficiente para realizar un seguimiento fino de ésta y ajustar el sistema motor para realizar el bateo correcto. Antes de que se lance la pelota ya tenemos que inferir el tipo de lanzamiento que realizará y ajustar nuestros movimientos en función del trayecto que pensamos seguirá la pelota. Sabemos que con este sistema de descifrar el tipo de lanzamiento, podemos predecir la trayectoria de la pelota y podemos inferir donde se encontrará unos milisegundos antes de que llegue, así podemos dirigir la mirada directamente a ese punto, despreciando el trayecto anterior, ir a buscar la localización de la pelota en ese punto, para confirmar la trayectoria que hemos predicho y validar el ajuste de los movimientos previos para el correcto bateo.

    Como vemos, en los deportes donde hay que controlar una pelota que se desplaza, es fundamental entender que no podemos “seguir” toda la trayectoria de la pelota, por ello es necesario realizar entrenamientos que nos permitan intuir el tipo de lanzamiento o trayectorias que seguirá la pelota, movimientos oculares rápidos (sacadas),  de localización puntual de la pelota y, activación rápida senso-motriz para desplazarnos a la “zona” y ajustar  el movimiento de captura o de respuesta con la raqueta, por ejemplo, en el tenis. Un buen entrenamiento visual permite mejorar mucho la eficacia en este tipo de deportes.

    Dr Carlos Verges

    935513300 - info@areaoftalmologica.com
    www.cverges.com