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lunes, 10 de octubre de 2011

COGNICIÓN Y VISIÓN V. CODIFICACIÓN Y RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA A LARGO PLAZO I

Visión y memoria son dos procesos muy relacionados. La representación mental tiene un alto componente visual pero la imagen que construimos y que almacenaremos en nuestra memoria, se relaciona también con la atención, el significado semántico y las emociones, es decir,  “cada uno ve su propia realidad”, algo que se hace patente al comprobar las  diferencias en las imágenes recordadas de la misma escena para distintos observadores. En este capítulo trataremos:
 
Concepto de memoria a largo plazo.
Memoria Episódicia.
Codificación y consolidación episódica

“La memoria es una forma de inmortalizar el pasado” (Emilio Lledó). La memoria se basa en un conjunto de procesos mediante los cuales la información se codifica, se consolida y se recupera. Aquella información, fruto de las experiencias que persisten a lo largo del tiempo, es lo  que denominamos memoria a largo plazo. Este tipo de memoria puede ser consciente o inconsciente, influyendo en nuestro pensamiento y en nuestra conducta presente  así las experiencias del pasado actúan en el presente pero de una forma no consciente.

Dentro de la memoria a largo plazo, distinguimos entre modalidades declarativas y no declarativas. Las primeras, también conocidas como explicitas, se refieren a la memoria, a largo plazo, de aquello que podemos recordar de forma consciente y  que podemos describir o declarar a otras personas (ideas y acontecimientos). En este apartado se incluyen la memoria episódica (memoria de acontecimientos del pasado personal)  y la memoria semántica (conocimiento general relativo a objetos del entorno y su significado). La memoria declarativa, tanto la episódica como la semántica, dependen del buen funcionamiento de los lóbulos temporales mediales.

La memoria no declarativa o implícita, alude a formas no conscientes de memoria a largo plazo, que se manifiestan como un cambio de conducta sin que haya un recuerdo consciente. Este tipo de memoria no se elabora en el lóbulo temporal, lo hace en diferentes regiones del cerebro (figura).






MEMORIA EPISÓDICA.
En el recuerdo de episodios, memoria episódica, cabe una primera pregunta, ¿qué es lo que determina que una experiencia sea recordada o se olvide con el paso del tiempo ?. Para contestar debemos repasar los tres elementos básicos que definen a la memoria: codificación, consolidación y recuperación. 

En la fase de codificación la información se trasforma en una representación mental que registra algunos aspectos de la experiencia actual. En la línea de contestar a la pregunta inicial, cabe buscar qué es lo que fortalece el proceso de codificación. Básicamente podemos citar dos factores, el grado de atención sobre la información y el grado en que profundizamos en su significado (elaboración). La elaboración implica interpretar la información, relacionarla con otras informaciones y reflexionar sobre ella. Los lóbulos temporales mediales juegan un papel importante en la codificación episódica. Los lóbulos frontales también juegan un papel importante, contribuyen  a la atención y a la elaboración de la información, elementos que favorecen  la codificación.

Cuando la atención está dividida, la codificación es más débil y probablemente los intentos posteriores de recuerdo serán peores. Los estudios de nueroimagen demuestran que los patrones neurales de codificación en atención plena son diferentes a cuando se realizan con atención dividida. En la atención plena  se activaban de forma significativa áreas del lóbulo frontal izquierdo. Se ha visto que, aunque el intento de codificar puede motivar la atención, el intento o propósito per se, no es absolutamente necesario para que la codificación sea efectiva. La codificación es una consecuencia  inmediata del hecho de atender a un estímulo y luego procesarlo y, lo que de verdad influye en la eficacia de la codificación,  es el modo en el que se procesa el estímulo, no la razón por la que se realizó el procesamiento.

Para explicar esto tenemos la teoría de los niveles de procesamiento (Craik y Tulving, 1975),  que se basa en el hecho de que hay diversos aspectos  de un estímulo dado que pueden atenderse y procesarse. La codificación sería  un subproducto del procesamiento del estímulo. Diferentes aspectos del procesamiento del estímulo corresponden a diferentes niveles de análisis que van desde un nivel poco profundo o superficial de análisis perceptivo,  a un nivel profundo de análisis semántico (basado en el significado), que relaciona de forma activa la información aferente con el conocimiento ya almacenado en la memoria. Conforme a esta teoría, la eficacia de la codificación depende en gran medida,  del nivel de procesamiento al que se somete a un estímulo. A mayor profundidad, más fuerte la representación y mayor probabilidad de que se recuerde el estímulo.

La memoria episódica se beneficia claramente de la elaboración del significado de un estímulo o un acontecimiento,  en el momento en que se conoce, en el que llega el estímulo. Recordaremos mejor a una persona que en el momento de conocerla no sólo nos fijamos en sus rasgos, como la cara o forma de vestir, sino en aspectos como, le gusta nuestra casa o tiene la misma inclinación política, es decir con otras informaciones que ya tenemos en la memoria e iremos compartiendo con esa persona (estímulo), durante la conversación. Es de destacar que se va produciendo un “aprendizaje”, no dirigido o intencionado a algo en particular, es un aprendizaje accidental que relaciona información nueva con la que ya teníamos (significado). Esto explica que recordemos cosas con un alto grado de precisión, incluso en casos en que no le prestamos mucha atención en el momento de la experiencia y a pesar de ello, se codifico de una forma fuerte esa información (veremos como el componente emocional juega un papel fundamental en la consolidación).

La codificación y elaboración va ligada a la recuperación, estableciéndose un bucle de retroalimentación. Si la recuperación exige recobrar detalles semánticos de una experiencia pasada, entonces el procesamiento de la codificación de la información semántica será más eficaz. De la misma forma,  si la recuperación exige recobrar detalles perceptivos, entonces el procesamiento perceptivo en la codificación será más eficaz. Este principio de que el procesamiento en la codificación es más efectivo en la medida en que dicho procesamiento se solape con el procesamiento que ha de realizarse en la recuperación, se conoce como “Procesamiento apropiado de transferencia” (Morris 1977). Con esto se ponía de manifiesto que el nivel de procesamiento era importante pero todavía lo era más el solapamiento entre las características  atendidas y procesadas durante la codificación y las buscadas durante la recuperación. Nuestra capacidad de recordar un estímulo depende de la semejanza entre el modo en el que se procesa el estímulo durante la codificación y el modo en el que se procesa durante el examen (recuperación).

Volviendo a la atención, está es importante en el proceso de aprendizaje y recuerdo, no per se,  sino en la medida que estimula la elaboración en un plano profundo de significado (lóbulo frontal izquierdo). El lóbulo frontal izquierdo sustentaría la codificación de palabras mientras que el lóbulo frontal derecho, la codificación de estímulos no verbales, interactuando con el lóbulo temporal medial en el proceso de aprendizaje.

Dentro del proceso de codificación hay dos situaciones que son claves para mejorar la eficacia: la generación y el espaciamiento. El término generación no indica creación sino aprendizaje activo frente al pasivo. Describe el fenómeno de que es más probable recordar la información que uno mismo ha recuperado o generado (durante el estudio), que la información que simplemente se recibe y se intenta memorizar así, es más probable que recordemos los 12 pares craneales con fichas que nos hemos elaborado nosotros mismos que  si los estudiamos directamente de una lista de un libro. Hemos generado un mecanismo de aprendizaje o memorización, es algo activo, es decir, requiere elaboración y atención, los dos elementos que anteriormente hemos dicho que mejoran la eficacia de la codificación. Otro punto a favor es que en el proceso generativo se activa el lóbulo frontal izquierdo.

El espaciamiento fue propuesto inicialmente por Ebbinghaus señalando: “es indudablemente más ventajoso utilizar, con una serie considerable de repeticiones, una distribución conveniente de ellas en un espacio de tiempo, que anotarlas en una solo ocasión”, son más efectivas las prácticas distributivas que las masivas. 

CODIFICACIÓN Y CONSOLIDACIÓN EPISÓDICA.
Acabamos de ver como la codificación en la memoria episódica implica atención y elaboración, funciones que se localizan en los lóbulos frontales, sin embargo las lesiones de estas zonas son moderadas si las comparamos a cuando se producen lesiones en los lóbulos temporales mediales. Esto significa que hay algo más respecto a la simple localización anatómica funcional.

El rasgo distintivo de la codificación episódica  es ligar las diversas características de un estímulo o acontecimiento,  formando una representación de memoria integral. La memoria requiere elementos dispares. Cuando vemos a una persona y la memorizamos, lo que estamos haciendo es codificar aspectos perceptivos de la apariencia visual y sonido de la voz, el contexto espacial y temporal, la codificación fonológica de los nombres y la semántica de nuestra conversación. Todo ello lo procesa una red neural distinta del cerebro, no sólo en los lóbulos frontales. El problema reside en saber cómo ocurre este ligamiento.

La respuesta está en el lóbulo temporal medial. Se ha demostrado que es un área de convergencia, a donde llegan inputs elaborados desde muchas áreas del cerebro. Información referente a una cara, un nombre, contextos, etc. y que convergen especialmente en el hipocampo, donde se liga esta información en una representación de memoria integral. La actividad del lóbulo frontal, implicado en la atención y la elaboración, modula la codificación favoreciendo el procesamiento de determinadas características, ayudando al lóbulo temporal medial y aumentando así la probabilidad de que dichas características se integren formando una representación de memoria episódica.

Hay experiencias que diferencian el lado en que se localiza la lesión. Las lesiones del hipocampo derecho producen más alteraciones en la memoria episódica no verbal, mientras que en el hipocampo izquierdo se altera más la memoria episódica verbal (Milner 1972). 

La memoria episódica codificada seguirá un proceso de consolidación o fijación, que la hace resistente al paso del tiempo. Se produce una transferencia desde los lóbulos temporales mediales hacia regiones corticales laterales. Esta transferencia se realizaría durante el sueño y durante el recuerdo.

En el próximo capítulo seguiremos con la tercera fase, la recuperación de la información, el recuerdo en sí mismo, para terminar con la memoria no declarativa a largo plazo.

viernes, 30 de septiembre de 2011

PROCESOS COGNITIVOS Y VISIÓN IV: CONOCIMIENTO Y MEMORIA A LARGO PLAZO

Uno de los temas más apasionantes es el de cómo conocemos, cómo adquirimos conocimientos de las cosas que nos rodean. En este capítulo y en los siguientes haremos un repaso para ver cómo se da este proceso y cómo el conocimiento va muy ligado a la percepción visual y a los mecanismos de memoria y recuerdo con imágenes mentales. 

      Recuerdos y representaciones
      Formatos para la representación
      Modelo secuencial de la representación y la simulación
      De la representación al conocimiento de categorias
      Estructura del conocimiento de categorias
      Dominios de categorías

Una primera cuestión que debemos  plantearnos es qué entendemos por conocimiento. Carruthers, 1992, lo define como aquella información acerca del mundo que es posible que sea cierta, que está justificado creerla y que es coherente. Para la psicología cognitiva, el conocimiento es información acerca del mundo, información  que se almacena en la memoria y que va de lo cotidiano a  lo formal. El conocimiento nos facilita la vida cotidiana. Cuando percibimos un objeto lo categorizamos, lo clasificamos para poder identificarlo y lo incluimos en un grupo de cosas que comparten características clave.

Una vez que se asigna una entidad percibida a una categoría, se puede  disponer de más  conocimientos sobre esa categoría. Lo esencial de la categorización es permitir extraer deducciones, es decir, poder obtener información que no se encuentra explícitamente en un único miembro de la categoría pero que se puede obtener gracias al conocimiento de las características  del grupo o grupos a los que pertenece.

RECUERDOS Y REPRESENTACIONES.

El conocimiento se basa en representaciones. Una representación es un estado físico, una imagen de un objeto, de un suceso o de un concepto. Una representación también puede trasmitir información de aquello que representa, así un mapa de la línea del metro es un claro ejemplo de una representación, representa las diferentes líneas, paradas y estaciones y además contiene información de todas ellas.

Una de las características clásicas de las representaciones es que la que asumía que  tienen que construirse deliberadamente para representar algo, tienen carácter de intencionalidad. Esto que parecía un dogma, se ha visto que no siempre es así, de hecho en la mayoría de casos la representación se categoriza de forma automática, incluso con aquella información que ni siquiera consideramos que valga la pena recordar. En estudios comparativos se demostró que no hay una mejora en la memoria cuando el estudio se hizo con recuerdos adquiridos de forma consciente respecto a cuando el recuerdo era con elementos inconscientes (Hyde y Jenkins 1969).

De todo esto se deduce que si bien puede haber cierto grado de intencionalidad en la representación,  no parece que sea tan importante como se pensaba anteriormente. La intencionalidad viene referida al hecho de que el cerebro tiene, de forma inconsciente, la intención de guardar la mayor parte de la información que le llega por los sentidos. Esto lo vemos en experimentos de recuerdo de escenas. En situaciones en las que no prestamos mucha atención, cuando nos piden que recordemos algo de ese escenario, por ejemplo si había un coche rojo, de entrada puede que no lo recordamos pero podemos evocar la secuencia, casi fotograma a fotograma y en cada uno de ellos, como quien mira una foto, buscar si estaba el coche rojo. En muchos casos, podemos descubrir cosas que no pensábamos que estuvieran en nuestro archivo de memoria.

FORMATOS PARA LA REPRESENTACIÓN.

Las representaciones pueden tener un formato de modalidad específica, que puede valerse de los sistemas perceptivo y motor y, representaciones amodales, con base en algo externo.

1.- MODALIDAD DE REPRESENTACIÓN ESPECÍFICA. 
Es la imagen, el fotograma, que utilizamos cuando recordamos una secuencia del pasado. Este fotograma o imagen es una ventana espacio-temporal, como la foto que corresponde a un momento determinado, cuando se abrió el obturador de la máquina de fotos y se registró lo que había delante en ese preciso instante.

La cuestión es si realmente tenemos en el cerebro algo similar a lo que entendemos como imagen. Las experiencias en laboratorio parece que van en esa línea afirmativa. En V1 se registran patrones de estimulación que se corresponden con el estímulo proyectado, siguiendo un patrón topográfico que hace pensar en un primer esbozo de lo que será una imagen mental. Nuevas investigaciones sugieren que no solo el sistema visual utiliza imágenes, parece que el sistema motor y el auditivo también funcionan mediante imágenes mentales.

El análisis de las imágenes mentales ha demostrado que la captación de fotogramas no sería tan precisa como en una foto, es decir no se almacena la escena de forma uniforme, hay zonas que quedan con mayor grado de detalles frente a otras que quedan como veladas. Este hecho se explica, en parte, mediante la atención, aquello en lo que prestamos más atención quedará con más detalle y el resto de la escena quedará almacenado con un menor grado de información. Junto a la atención también juega un papel importante la interpretación. Sabemos que en función de lo que interpretamos, se construye una imagen de características diferentes. Un ejemplo lo tenemos en la imagen ilusoria del pato y el conejo de Jatrow, depende del lado desde donde lo miramos, aparece uno u otro animal pero, el lado de visión lo elegimos en función de lo que es más familiar para nosotros, lo interpretamos como un pato o como un conejo.   

                    

Otro formato de representación de modalidad específica diferente a la anterior,  es la que viene definida por el registro de características. Este tipo de representaciones son algo más “sofisticadas” que el modelo del fotograma, se basan en la categorización de entidades significativas, entendiendo por esto último, un objeto o un suceso que juega un papel importante en la supervivencia de un organismo vivo o en la persecución de metas específicas. Ya no se analizan pixeles o puntos de luz que finalmente dan una imagen, ahora se utilizan patrones específicos, por ejemplo, para una rana, un patrón básico es el del insecto. La rana debe detectar un insecto por su forma, tipo de vuelo, etc, por un patrón propio del insecto, ya no se para a analizar cada punto del insecto sino un conjunto de puntos que, agrupados, constituyen un patrón específico, en este caso el patrón insecto.

Esto es así porque numerosas investigaciones han demostrado la presencia de neuronas que responden a determinados patrones específicos, con la salvedad de que no hay una neurona para cada patrón, es un conjunto de ellas, una población agrupada de neuronas que colaboran en la detección de un patrón determinado, esto hace que el mecanismo de detección pueda ser más sofisticado y más efectivo. También sabemos que estas poblaciones neuronales pueden ir variando con el tiempo, se van adaptando a los cambios del estímulo o fruto de la experiencia. No constituyen un bucle cerrado sino evolutivo y cambiante, es un proceso adaptativo.

2.- SÍMBOLOS AMODALES. Las representaciones de modalidad específica radican en los sistemas perceptivos y motores del cerebro y por lo tanto están relacionadas perceptivamente con los objetos que representan, la cuestión es si es posible que existan representaciones amodales, no ya de objetos reales sino de símbolos arbitrarios y abstractos. Las últimas investigaciones hacen pensar que sí pero, todavía no está claro del todo.

Los símbolos amodales estarían integrados en la representación, fotograma y caracteres, como descripciones o explicaciones de lo que integra la imagen. Su funcionamiento estaría fuera del sistema visual y se utilizarían en el lenguaje o en otras tareas que no implican a la visión per se.

Los símbolos amodales constituyen tres tipos de representaciones: marcos, redes semánticas y listas de propiedades. Los símbolos amodales complementan las imágenes, en el sentido de que clasifican significativamente las regiones de una imagen ayudando al proceso de interpretación, continuando este proceso que se inició con los detectores de características específicas.

Los símbolos amodales funcionan bien en los ordenadores pero, no está tan claro cuán bien pueden llegar a funcionar en los sistemas bilógicos, por ello, cada vez tiene más adeptos una nueva alternativa,  el  “Modelo estadístico de redes neurales”, donde los patrones estadísticos se aproximan más a un conjunto de neuronas que están en on - off y que es más flexible a la hora de representar el entorno externo.

MODELO SECUENCIAL DE LA REPRESENTACIÓN  Y LA SIMULACIÓN.

El fenómeno representacional seguiría un proceso por etapas, en una primera fase el cerebro configura una imagen visual algo fragmentada de la escena, en su mayor parte en el área occipital. A medida que se elabora esta imagen, los sistemas detectores de características en regiones concretas de los lóbulos occipitales, temporales y parietales, extraerán de ella las características  significativas. Finalmente se activará un modelo estadístico en los lóbulos temporales, primero para representar la información de la imagen y de las características extraídas previamente y luego para asociar toda esta información.

Debido a que las neuronas que representan la pauta estadística son asociativas, las neuronas activadas por la imagen, junto con las neuronas activadas por el análisis de las características, se asocian todas ellas con las neuronas que representan las pautas estadísticas. En conjunto, esta secuencia de fases de procesamiento establece una representación de la escena en múltiples niveles.

Con este modelo secuencial, es posible rebobinar la información, lo que se denomina, simulación. Es un proceso que se dispara ante estímulos como una palabra o algo que nos recuerda una determinada secuencia, entonces se dispara el proceso de simulación, un recuerdo de esa escena, se activa el modelo estadístico de la información almacenada que permite reconstruir la escena original, es un proceso de arriba-abajo, a diferencia de cuando se dio realmente la secuencia, que fue de abajo-arriba, lo cual permite explicar el recuerdo y las imágenes mentales de sucesos pasados.

DE LA REPRESENTACIÓN AL CONOCIMIENTO DE CATEGORIAS.

Sabemos que el conocimiento se estructura sobre categorías y que las representaciones son la base del conocimiento sobre una categoría. El conocimiento por categorías  se elabora  en primer lugar, a partir  del establecimiento de representaciones de los miembros individuales  de una categoría y en segundo lugar, a partir de la integración de esas representaciones.

Cuando se encuentra a un nuevo miembro de una categoría, se activan los conocimientos que interesan de esa categoría general, lo cual proporciona una enorme cantidad de información útil para ocuparse de esa nueva entidad. No operamos como si hiciéramos una foto que fuera siempre la primera vez que fotografiamos aquello, la experiencia previa, el conocimiento, nos permite actuar de forma diferente, nos permite “deducir” muchas cosas y, debido a que nuestros conocimientos de categorías contiene diversos tipos  de información que van considerablemente más allá de lo que está directamente delante de nuestros ojos, podemos realizar muchas deducciones útiles  que a su vez, permiten  realizar varias funciones inteligentes.

ESTRUCTURAS DEL CONOCIMIENTO DE CATEGORIAS.

Las estructuras más simples que contienen conocimiento de categorías  son los recuerdos de miembros individuales de la categoría, estos se conocen como ejemplares. La primera vez que vemos un perro y se nos dice su raza, un recuerdo del perro se almacena junto con el nombre de su raza. A medida que veamos más perros de esa raza, se irá almacenando información de las características de ese tipo de perro con el nombre de su raza. Con el tiempo, de estos ejemplares de la categoría, deriva un conjunto de recuerdos, todos ellos integrados en el almacén adecuado de la memoria. Los ejemplares de una categoría pertenecen a esa categoría en virtud de tener unas determinadas características, es decir, siguen una “regla” de clasificación. Se admite, fruto de diversas experiencias, que para la clasificación y el recuerdo, son importantes tanto la regla como el ejemplar de la categoría.

Los ejemplares ofrecen una referencia para hacer una comparación directa y la regla, es un requerimiento estricto en cuanto a las propiedades que se requieren  para pertenecer a una categoría.
Junto a los ejemplares y las reglas, hay otro modo de resumir una categoría de miembros, los prototipos, en los que se especifica qué propiedades aparecen con mayor probabilidad en esa categoría.
En cualquier proceso de aprendizaje, las propiedades se acumulan en condiciones de relativo aislamiento. Sin embargo cada vez más investigadores consideran que las propiedades, en general,  activan un “conocimiento de base” en la memoria, que especifica cómo se originan las propiedades, por qué son importantes y cómo se relacionan unas con otras. Más que procesarse en el vacío, las propiedades se procesan dentro de una amplio contexto de reconocimientos asociados.

Con el tiempo, la información que se asocia a una categoría irá ampliándose, de forma que llega un momento que puede ser muy amplia. Esto llevó a detectar que no toda esta información se activa cuando se accede a una categoría, sino que más bien se activa preferentemente la información oportuna en el contexto actual. Es lo que conocemos como representación dinámica, que se refiere a la capacidad del sistema cognitivo para construir y apelar a muchas representaciones diferentes de una categoría, cada una de las cuales hace énfasis en el conocimiento de la categoría que más interese en ese momento preciso.

DOMINIOS DE CATEGORÍAS.

Parece ser que elaboramos categorías que representan los tipos de cosas que hay en el mundo, lo que los filósofos denominan tipos ontológicos, con cierto carácter universal, es decir son categorías que cualquier ser humano conoce, independientemente de su cultura.

Dentro de cada dominio de conocimiento, de categoría, residen muchas categorías más específicas. La categoría de los seres vivo  incluye a los mamíferos, las propiedades incluyen el verde, azul, etc.

Una pregunta importante es sí se almacena el conocimiento de diferentes categorías en diferentes regiones del cerebro o, por el contrario, hay un almacén único. La respuesta no está completamente resuelta pero, parece que el conocimiento de categorías  está distribuido a lo largo  de los sistemas de modalidad específica que lo procesa. Cuando se produce una lesión cerebral, lo más frecuente es que el paciente no pierda solo una categoría, sino que pierda varias. Se puede perder la capacidad de reconocer alimentos junto con la de reconocer seres vivos. La pérdida del reconocimiento de frutas y verduras suele ir asociado.

Actualmente se está buscando elementos comunes a las pérdidas que presentan los pacientes, así la pérdida de seres vivos suele relacionarse con elementos de la visión, como movimiento, color, etc  Mediante neuroimagen también se ha visto que en función de la categoría que está procesando un individuo, se activan zonas específicas del cerebro. Si imaginamos artefactos, como herramientas de bricolaje, destornillador, martillo, etc, más que regiones visuales, se activan regiones motoras.

Todos estos hallazgos indican que la localización de las categorías se distribuye por todo el cerebro. Parece que las categorías se representan no de forma aislada sino en diversas estructuras que ligan categorías relacionadas, como la taxonomía, que funciona anidando subgrupos en categorías de orden superior, como el subgrupo destornilladores que anida dentro de la categoría herramientas. 

En el siguiente capítulo seguiremos hablando de conocimiento y memoria, de la codificación y recuperación de la memoria a largo plazo.

viernes, 23 de septiembre de 2011

PROCESOS COGNITIVOS Y VISIÓN III: LA ATENCIÓN

La atención es uno de los aspectos que mayor importancia tienen en los mecanismos sensoriales, entre ellos la visión. Los estudios más recientes muestran como el grado de atención marca en gran medida el nivel de visión, podríamos decir que vemos aquello en lo que nos fijamos, lo que prestamos atención, por eso vamos a dar una base sobre lo más relevante de la atención para que podamos entender mejor los mecanismo de la visión.

Qué es la atención
Mecanismos de selección
Teorías del procesamiento de la atención

QUÉ  ES  LA  ATENCIÓN.

En la literatura podemos encontrar múltiples definiciones de la atención, destacando un hecho común, “pese a que todos sabemos qué es la atención, no hay una descripción clara de ella”. Posner y Boeis (1971) propusieron que la atención tiene tres componentes que la caracterizan: orientación a los sucesos sensoriales, detección de señales para un procesamiento enfocado y mantenimiento de un estado de vigilia o alerta.

Parece que hay un cierto acuerdo en que la atención implica seleccionar cierta información para procesarla con detenimiento e impedir que otra información se solape, siga procesándose. Otra forma de entender la atención es indagar qué ocurre cuando ésta falla. Se registran dos tipos de fallos fundamentales, fallos de selección en el espacio y fallos de selección en el tiempo.

Los fallos de selección en el espacio se dan cuando se nos presenta mucha información al mismo tiempo, como cuando estamos en una fiesta con mucha gente, es imposible atender a todo. Suele ocurrir que si estamos atendiendo a algo concreto, hay aspectos de la escena que circunda a nuestro punto de atención, que pasarán desapercibidos para nosotros, incluso aunque se produzcan cambios significativos que entran dentro de nuestro campo de visión. Si atendemos a algo concreto, nuestro campo perceptivo se reduce de forma considerable, es lo que se denomina ceguera para el cambio (muy utilizado por los magos e ilusionistas).

También sabemos que los mecanismos de arriba abajo pueden condicionar nuestro sistema atentivo. Si tenemos hambre, seguro que detectamos más fácilmente una cesta de frutas que cuando hemos acabado de comer. Vemos, percibimos, según mecanismos mixtos de arriba abajo y de abajo arriba, modulados por la atención.

Cuando nos concentramos en una tarea determinada y solo en esa, es lo que denominamos atención selectiva, mientras que cuando debemos atender a más de una cosa, hablamos de atención dividida. Es importante saber que en la atención dividida se perderá información porque siempre se produce una rivalidad entre la información entrante de una y otra tareas, predominando la que sus inputs tengan más fuerza.

Al igual que hay limitaciones en la cantidad de información que se puede procesar de forma simultánea en el espacio, también las hay en la velocidad con la que dicha información es procesad en una secuencia temporal. Con estudios experimentales se comprobó que si estamos prestando atención a algo y queremos cambiar para prestar atención a otra cosa, se debe producir un lapsus de tiempo, lapsus  que se conoce como “parpadeo de atención”, una ventana de corta duración durante la cual la información aferente no se registra, de forma similar a la ausencia de información visual cuando parpadeamos, de ahí su nombre. La atención al primer objeto excluye la detección del segundo.

Uno de los temas que más se han estudiado es el relacionado con la búsqueda del motivo del fallo de atención, espacial o temporal. Una primera explicación estaría en el hecho de que existiera una limitación a nivel sensorial, en los órganos receptores. No captamos más información porque nuestro sistema visual no puede recoger más datos, está saturado. Todo señala  que es cierto que el sistema visual tiene limitaciones en la cantidad de información que puede llegar a procesar, pero esta limitación solo explicaría en parte los fallos atencionales. Sabemos que el sistema visual procesa un objeto o imagen cada vez, de forma secuencial, así en las láminas de fondo figura, aunque el cambio sea muy rápido, solo podemos atender una opción, o el fondo o la figura,  pero nunca ambas simultáneamente. En el ejemplo de la copa-cara, vemos o la copa o la cara, pero no las dos simultáneamente y no pasa por un problema de saturación del órgano sensorial.



Si planteamos la llegada de información simultanea utilizando dos órganos sensoriales diferentes, visión y audición, también  se produce una interferencia en la captación y procesamiento de la información aunque menor que la interferencia que se registra cuando se envía información diferente sobre el mismo canal sensorial.

Todo esto llevó a pensar que los fallos atencionales, las limitaciones, aunque sí que habría un cierto grado relacionado con el órgano sensorial, la causa principal no era esta, sino algún problema a nivel cerebral más interno. Analizando casos de negligencia hemiespacial, se observó que en la mayoría de estos pacientes se había producido daños en el lóbulo parietal derecho, no procesaban información que caía en la zona del campo visual izquierdo, aunque  el sistema visual estaba correcto, no había ninguna alteración en la retina o en la vía óptica que explicara estas omisiones. Esta situación no solo se daba en la percepción directa, cuando miramos algo, sino también cuando imaginamos algo, cuando recordamos con imágenes mentales, se sigue produciendo la omisión de parte de la información de la zona contra-lateral a la localización de la lesión. 


MECANISMOS DE SELECCIÓN.

La búsqueda y detección de algo, objetos, caras, etc, puede seguir un proceso de arriba abajo o inverso. En el primer caso, buscamos, seleccionamos de forma voluntaria, sabemos lo que buscamos, es un proceso que procede del interior, por eso se llama atención endógena. Es una búsqueda dirigida y, aunque puede ser útil en muchas circunstancias, tiene un inconveniente, la de ocultar estímulos importantes del entorno externo que no les prestamos atención y pasan desapercibidos, enlenteciendo el proceso de selección.  De forma similar, cuando estamos buscando algo, aunque sea de forma voluntaria, es decir, sabiendo lo que buscamos, la presencia de un estímulo anodino externo (una luz brillante), aunque no tenga relación con lo que estamos buscando, puede distraernos, captar nuestra atención desviándola del objetivo principal de búsqueda. Una condición necesaria para que se dé la “distracción”  es que el estímulo externo sea lo suficientemente potente para desviar nuestra atención. Este mecanismo de cambio atencional por estímulos externos es lo que se conoce como atención exógena.

La atención endógena requiere mayor tiempo en el procesamiento de la información,  mientras que los estímulos exógenos suelen captar nuestra atención de forma casi automática, con menor tiempo, ya que no requieren un procesamiento cognitivo de “entender” ese estímulo, es lo que denominamos “pop out”. Cuando buscamos un vaso de agua en la cocina, si se produce un destello de luz potente, nuestros ojos se dirigirán a la zona donde se dio ese destello, sin necesidad de pensar nada más, de forma automática. En los experimentos con señales de facilitación, sabemos que éstas ayudan en la detección de los objetos, siempre que se muestre el objeto tras un periodo mínimo de 150 msg entre ambos, tiempo necesario para que se procese cognitivamente la información. 

Cuando dirigimos la atención a un solo objeto, la capacidad para percibir y recordar sus características, es mucho más elevada que cuando tenemos la atención dividida en dos objetos o cuando estamos realizando dos tareas al mismo tiempo. En la atención focalizada o selectiva sobre un solo objeto, se ha visto que podemos atender de forma simultánea a diferentes partes de ese objeto. En un estudio donde se proyectaba una casa con una cara semitrasparente superpuesta, se observó mediante neuroimágenes con RMf, que se estimulaban simultáneamente las áreas occipitales correspondientes a la visión de la casa y la zona temporal correspondiente al procesamiento específico de las caras.


TEORIAS DEL PROCESAMIENTO DE LA ATENCIÓN.

La atención requiere un proceso de selección de la información, captamos unos estímulos y desechamos otros, entre otras cosas porque somos incapaces de procesar toda la información que nos llega. Una pregunta frecuente entre los investigadores es, en qué momento se produce la selección, al inicio de la llegada y procesamiento de la información o en fases más tardías. La pregunta se centra en dónde se encuentra el cuello de botella. Para Broadbent, 1958, la selección se da en las fases iniciales. La información que llega pasaría por un breve almacenamiento sensitivo en el cual se analizan las características  físicas del input. En la visión, estás características serían el movimiento, el color, forma, localización. El cuello de botella se situaría después de este almacenamiento sensitivo, de forma que solo una pequeña parte de la información  pasaría a un nivel superior, para un procesamiento semántico adicional. Esta idea se confirmaba con las experiencias de Cherry (1953) con escuchas dicóticas  pero, aunque este modelo permitía explicar gran parte de lo que sucedía, dejaba algunas cuestiones sin resolver.

Otra interpretación que se ha hecho de la atención es lo que se denomina “Teoría del foco de luz”. Al igual que un foco de luz ilumina una zona y hace resaltar la información que se encuentra iluminada, haciendo menos perceptible la información que queda fuera del área iluminada, la atención funcionaría de forma similar, como un foco de luz que permite captar información dentro de un área circunscrita. Esta hipótesis ha sido rebatida recientemente con múltiples trabajos experimentales. 

Fruto de estas experiencias que resuelven solo en parte las cuestiones sobre la atención,  han surgido autores que proponen entender la atención como un sistema dinámico,  en el que somos capaces de seleccionar cierta información al tiempo que se inhibe, automáticamente y de forma activa, otra información. La atención la entenderíamos como un sistema competitivo de selección e inhibición.

Quizás la teoría de la atención más aceptada en el momento actual es la propuesta por Treisman y Gelade en 1980, la Teoría de la integración de características TIC (ver figura). Cuando vemos una imagen, se producen mapas de caracteres independientes, el de formas, el de colores, etc, de forma que cada mapa contiene información parcial de la escena. En una fase posterior se fusionan y tenemos un mapa único de toda la escena. La atención consiste en agrupar y, especialmente, comparar estos mapas, para poder ver las diferencias o características particulares de cada mapa y así tener información de los detalles de esa escena. El análisis comparativo de mapas hace que la detección de detalles sea más rápida, algo que estaría en consonancia con los estudios experimentales. También explica los errores que se producen al confundir detalles cuando la cantidad de información es grande.



De esta manera la atención ya no se considera como un simple cuello de botella sino como una distribución selectiva de una cantidad limitada de recursos cognitivos. Se trataría de un “modulador” que aumenta o disminuye la eficacia con la que se realiza un proceso sensorial. En los estudios con resonancia magnética funcional se aprecia cómo participan diferentes áreas cerebrales, desde lóbulos occipitales hasta los frontales y prefrontales anteriores de toma de decisiones. Es una competición de inputs, tal como sugiere Duncan (1997). El input que reciba mayor cantidad de recursos es el que se procesa de forma rápida y eficaz. 

La atención estaría integrada dentro del proceso perceptivo o cognitivo en sí mismo. La competición ocurre porque es imposible procesar todo al mismo tiempo, la atención predispone a resolver la competición entre inputs. Los inputs compiten en diferentes regiones cerebrales. En las fases iniciales de la visión, la competencia se verá influida por factores exógenos como el color o la forma. Estos inputs llegaran finalmente a las áreas más anteriores (lóbulos frontales y prefrontales), donde se toman las decisiones y, es aquí donde la competencia se verá influida por inputs de tipo endógeno, competencia que volverá a las regiones primarias, de forma que hay un proceso de competencia en múltiples regiones del cerebro, independientes pero con una convergencia final que determina la percepción, el cómo vemos, el mundo exterior.

jueves, 15 de septiembre de 2011

PROCESOS COGNITIVOS Y VISIÓN II: PERCEPCIÓN VISUAL


En este segundo capítulo haremos un breve resumen de la percepción visual que, aunque ya lo desarrollamos ampliamente en los capítulos de Percepción Visual, toca refrescar algún concepto que nos irá bien para adentrarnos en los procesos cognitivos de la visión.

Procesamiento de arriba-abajo y de abajo-arriba
Puntos y bordes
Uniéndolo todo
Reconocimiento visual
Lo que sabemos rige lo que vemos
El qué y el dónde

El ser humano se relaciona con el mundo a través de los sentidos, estos transfieren información, sensaciones, que pasan al cerebro y a través de su estructura funcional cognitiva procesa esa información, la interpreta y la convierte en percepción. El primer problema que tenemos es que la mayoría de estímulos sensoriales son ambiguos y pueden ocasionar hacer que la interpretación no sea correcta incluso errónea.
 
La percepción consiste en obtener información sobre el entorno y darle sentido, un sentido que depende de los procesos cognitivos y el conocimiento básico previo.

La percepción visual se caracteriza por un procesamiento que va desde la retina hasta las áreas corticales occipitales primarias, desde donde se bifurca en dos vías principales, la dorsal, que se dirige hacia los lóbulos parietales, especializada en “dónde” se localizan los objetos y, una segunda vía, ventral, que se dirige hacia los lóbulos temporales y que se encarga del reconocimiento e identificación de los objetos.

PROCESAMIENTO DE ARRIBA-ABAJO Y DE ABAJO-ARRIBA.
La mayoría de estructuras involucradas en el sistema visual, tienen una relación reciproca en sus conexiones, esto explica que el funcionamiento este organizado en mecanismos de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba. Los procesos de abajo hacia arriba están guiados por información sensitiva procedentes del entorno físico, mientras que los procesos de arriba hacia abajo, están guiados por elementos centrales, como nuestras creencias, conocimientos, etc. En la mayoría de casos se combinan ambos procesos.

La interpretación del mundo que nos rodea está determinada por la interacción de dos hechos fundamentales, la estructura biológica de nuestro cerebro y la experiencia que modifica dichas estructuras. Cada vez que miramos algo se genera una representación mental de esa parte del mundo exterior, una representación que se acumula en los centros de memoria y que se irá nutriendo de nuevas representaciones de esa misma parte del mundo, con distintos ángulos, puntos de mirada, cargas emotivas, etc y servirán como base al reconocimiento posterior de eso mismo o de algo semejante. Esto es especialmente importante en los niños, que van incrementando su “álbum” representacional en la medida que van explorando el entorno que les rodea. En los niños tiene una importancia adicional, referida al periodo crítico, periodo en el que se desarrolla la vía perceptual, un periodo de tiempo clave, de forma que si lo sobrepasamos puede que ciertas funciones procesales ya no puedan darse nunca más, debido a que no se aprendieron, no se desarrollaron durante este periodo inicial. Este proceso se relaciona con lo que conocemos como competición por la representación neural.

El mundo exterior penetra a través de los órganos sensoriales, en este caso la vista, y lo que detecta el ojo, primer elemento de la vía óptica, son: puntos, bordes, colores, formas, movimientos y texturas, es decir, atributos que todavía no son objetos pero que una vez combinados pueden definir los objetos que vemos, son los elementos con los que se construye la percepción.

PUNTOS Y BORDES.
Los foto-receptores de la retina confluyen en las células bipolares y estás en las células ganglionares, en sus campos receptores on-off, base de la percepción de bordes. Cuando la luz incide en el campo receptor, en su zona on, se produce la estimulación en ese punto del campo visual. Si la luz cae en su zona off, la célula se inhibe y no se percibe luz. En la mayoría de casos, estos campos receptores tienen una zona central redonda on y una zona periférica que circunda a la anterior, como un donut, que es el campo off. Si la luz incide sobre todo el campo receptor, on y off, la célula casi no se excita porque un campo neutraliza al otro. Con esta base conceptual se explica la detección de bordes, el fenómeno de ver más brillante el lado iluminado contiguo al borde y más oscuro el lado menos claro contiguo al borde, es una forma de realzar el borde, tal como se aprecia en la figura  y que se conoce como bandas de Mach, en honor al físico que las describió por primera vez en 1865. 



El sistema visual está especialmente diseñado para detectar bordes, que es donde hay información, desechando las zonas centrales uniformes, donde la información es escasa, es una forma de ahorrar energía. El sistema visual desecha información que no le es útil. 

La información que llega al cerebro alcanza la corteza visual primaria, que se encuentra organizada en hipercolumnas, módulos funcionales con una superficie aproximada de 1 x 2  mm y un espesor de 4 mm. Todas las células de una hipercolumna se activaran ante estímulos que se representen en una pequeña parte del campo visual. Las células de la siguiente hipercolumna responderán al input de la parte vecina del espacio visual. En cada hipercolumna hay una sensibilidad particular a la orientación de los bordes, así cada hipercolumna se dispara según una orientación en los bordes del estímulo y la hipercolumna contigua lo hace a una inclinación ligeramente diferente a la anterior, hasta el punto de poder detectarse cambios de 1º.


UNIÉNDOLO TODO.
La información que llega al cerebro desde los ojos es parcial, es decir, está fragmentada, el problema que tiene el cerebro es reagrupar toda esa información, tiene que decidir qué bordes, colores, etc, pertenecen a cada objeto. Parece que el cerebro sigue los “principios de agrupamiento” que describieron los psicólogos de la Gestalt, efecto de proximidad, de conectividad uniforme, de coalineación, de semejanza, etc.
Los principios de agrupamiento se mantienen incluso cuando solo pueden verse partes del objeto, lo cual explica las frecuentes equivocaciones que producen los estímulos en la vida real. Vemos cosas que en realidad no existen, como las muchas ilusiones visuales descritas por la Gestalt.
Estos fenómenos nos dicen que el sistema perceptivo visual intenta rellenar los espacios vacíos, intenta reconstruir los objetos mediante unas normas generales del agrupamiento. La percepción de líneas ilusorios se debe a que se estimulan neuronas vecinas a las que se han activado por la presencia del estímulo, estas zonas contiguas en las que no hay estímulo, se activarán de igual forma a como si lo hubiera, por efecto de las vecinas que si lo recibieron, reconstruyendo la información que falta, como en la figura, que identificamos un jinete a caballo. 


                               
El problema se complica un poco más cuando el cerebro intenta ligar información de características diferentes, como líneas  y colores, formas u otras. Parece que la respuesta está en la capacidad atentiva del sujeto (Treisman 1996).

RECONOCIMIENTO VISUAL.
La información que nos llega desde las áreas visuales primarias no es suficiente para el reconocimiento de los objetos. Reconocer es emparejar representaciones de un input sensitivo organizado  con representaciones almacenadas en la memoria, para poder reaccionar frente a esos estímulos del mundo exterior.
En el proceso de reconocimiento entran factores como: (1) Dependencia del punto de vista, donde a pesar de cambiar el ángulo de mirada, aunque los elementos del objeto percibido cambien, seguimos identificando el mismo objeto. (2) Variación del ejemplar: si identificamos una silla, aunque nos pongan delante otro tipo de silla, con formas y características diferentes, seguiremos identificando ese nuevo objeto como una silla. Esto se debe a que comparamos la información de esa silla con las imágenes de sillas que tenemos en nuestra memoria (coincidencia con una plantilla), con alguna característica importante de las sillas (modelo de coincidencia de características), por la estructura tridimensional (modelos de configuración) o por alguno de sus componentes (modelo de reconocimiento por componentes), explicada esta última con los geones de Biederman, 1995). Los geones son unidades útiles para describir los objetos debido a que sus propiedades no varían según  la perspectiva. 

LO QUE SABEMOS RIGE LO QUE VEMOS.
La información que llega desde los sentidos debe mezclarse con lo que ya sabemos. La información de abajo-arriba se relaciona con la información de arriba-abajo, es un flujo bidireccional. La información de arriba ayuda a interpretar la información de abajo. Esto significa que lo que vemos no es un fiel reflejo del mundo, no tanto porque los estímulos que entran no sean reales sino porque la interpretación que hacemos de ellos se hace en relación al contexto en todos los niveles de representación y procesamiento perceptivo. La información que llega no debe ser interpretada de forma unitaria, se adapta  a las deducciones de la información de arriba, al contexto, esto explica ejemplos como el ver un objeto alargado en la noche y creer que se trata de un hombre que nos persigue o un monstruo o, lo que nos de nuestra imaginación, nuestras creencias, de nuestras experiencias previas, es decir, nuestro contexto. El reconocimiento de objetos puede mejorar si se ve en un contexto esperado, así encontraremos más fácilmente a un amigo entre un grupo de gente si sabemos que debe estar entre ellos.
De la misma forma, sabemos que hay elementos que pueden facilitar o mejorar el nivel de reconocimiento, quizás el más importante sea el que se relaciona con la atención. Parece que los mecanismos relacionados con la atención, tendrían un valor de guía o facilitador del reconocimiento, es como si estructuras corticales superiores, de nivel terciario, pudieran predisponer a otras estructuras de nivel inferior, como las áreas visuales V1 y V2 occipitales. Ayudarían al procesamiento visual en sus etapas corticales iníciales, facilitando el proceso de reconocimiento.  

EL QUÉ Y EL DÓNDE.
La visón es un proceso activo, destinado a la acción, por eso en el proceso visual, en el reconocimiento  de los objetos, nos interesa conocer qué son y dónde se localizan en el espacio, para poder actuar con ellos. Estas dos cuestiones se procesan por dos vías diferentes, la ventral y la dorsal, respectivamente. La vía dorsal va de las áreas V1 a los lóbulos parietales, mientras que la vía ventral va de V1 a V4 y la corteza temporal inferior. La información que procesa cada vía sigue patrones diferentes pero, finalmente convergen en áreas superiores que nos ayudan a comprender el mundo que se nos presenta. Las dos vías mandarían aferencias hacia las áreas prefrontales media y lateral, y de aquí llegarían aferencias nuevamente, estableciendo circuitos interrelacionados.

martes, 13 de septiembre de 2011

“IRRITACIÓN OCULAR” EN EL TRATAMIENTO DEL GLAUCOMA

Uno de los problemas que vemos más frecuentemente en los pacientes afectos de Glaucoma y con tratamiento de gotas, es la irritación de los ojos. Muchos pacientes se quejan de que no toleran las gotas o que “desde que iniciaron el tratamiento han ido a peor”. Esta situación debe tratarse, para que el paciente no abandone el tratamiento del glaucoma y para proteger la conjuntiva, fundamental en caso de cirugía, para mejorar las posibilidades de éxito.


Si tenemos en cuenta que el glaucoma, en la mayoría de casos no produce molestias, cuando se detecta, generalmente de forma fortuita en una revisión general, además del susto que le damos al paciente, al instaurar el tratamiento, si provocamos molestias que antes no tenían, cuanto menos estamos generando una situación de incertidumbre.


Hay que explicar al paciente que el Glaucoma es una enfermedad que si no se trata correctamente, puede ocasionar la ceguera y que por ello es importante que se ponga las gotas que le hemos administrado. Hay que convencerlos de la necesidad del tratamiento, de lo contrario es frecuente que abandonen el uso de las gotas con el riesgo que supone. 


Además de ser “duros” con nuestros pacientes, no es menos cierto que podemos suavizar las molestias. Desgraciadamente, la mayoría de tratamientos médicos, las gotas que utilizamos para controlar el Glaucoma, son productos que alteran la superficie ocular, reducen la secreción lagrimal (Beta bloqueantes)  o incluso tienen un cierto factor inflamatorio (derivados prostaglandínicos), efectos que se agravan cuando no tenemos esos fármacos en monodosis, es decir, vienen en frascos con conservantes que todavía ayudan más al deterioro de los tejidos. Si encima se trata de un paciente con poca lagrima o de mala calidad, como los que padecen Síndrome de Ojo Seco, todavía peor. Frente a esto hoy en día tenemos una serie de medidas que pueden paliar en parte estas molestias, podemos hacer más soportable el tratamiento médico del Glaucoma.


Lo primero que hay que hacer es un estudio de la superficie ocular del paciente. Si vemos que está muy afectado, que ya padece un cuadro de insuficiencia lagrimal, de ojo seco severo, podemos llegar incluso a plantearnos no administrar gotas y proponer una cirugía como primera opción, actualmente se ha reducido mucho el traumatismo que ocasionan, acortando el tiempo de recuperación y con un alto grado de eficacia.


Si la superficie lo permite y decidimos instaurar tratamiento con gotas. En los casos en que la superficie ocular este bien, es aconsejable utilizar “lágrimas artificiales” pero no cualquiera, del tipo que incorpora lubricantes y factores que nutren los tejidos como el hialuronidato sódico, para prevenir el deterioro de la conjuntiva. En los casos donde ya hay un cierto deterioro de la superficie ocular, como en el caso de la foto, donde se aprecia el aspecto rosáceo de la conjuntiva y cornea al instilar un colorante vital que tiñe las zonas afectadas, será necesario mejorar el estado de los tejidos y además de las lágrimas artificiales, será conveniente utilizar fármacos derivados del plasma sanguíneo. Se realiza una extracción de sangre y tras un análisis rutinario para comprobar su buen estado, se prepara un colirio con suero autólogo, rico en factores de crecimiento y sustancias antiinflamatorias que ayudan a mejorar la superficie ocular. Este tratamiento, novedoso, pero con experiencia suficiente de años y publicaciones que han demostrado su eficacia, es sencillo y es el complemento ideal para estos pacientes glaucomatosos que requieren tratamientos de larga duración.




El suero autólogo es fácil de preparar, no es costoso y representa uno de los mayores avances en protección tisular de los últimos años. Requiere un control por parte del oftalmólogo en las visitas rutinarias del glaucoma y resulta inocuo para el paciente ya que se prepara de su propio organismo. Los resultados son muy buenos y permite una mejor tolerancia de las gotas antiglaucomatosas, Su papel protector de los tejidos, también evita el deterioro de la conjuntiva, uno de los factores principales a la hora de explicar el fracaso de la cirugía en aquellos pacientes que utilizaron gotas largo tiempo y que en un momento determinado se decidió operar. Sabemos que el fracaso de estas cirugías se asocia a los cambios que aparecen en la conjuntiva por la acción irritativa de las gotas. Los pacientes tratados con suero autólogo presentan menos irritación y el pronóstico de éxito en la cirugía es mucho mayor.


El mensaje que queremos trasmitir es que aquellos pacientes afectos de Glaucoma, con tratamiento de gotas, deben consultar a su oftalmólogo sobre los factores de protección ocular, especialmente cuando padecen un síndrome de ojo seco, falta de lágrima o se les irritan los ojos con las gotas. Más vale prevenir que curar.