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miércoles, 18 de junio de 2014

EL “OJO SECO” EN VERANO

Estamos acabando la primavera y pronto entraremos en el verano, épocas donde es frecuente que aparezcan problemas en los ojos, especialmente los que se relacionan con aspectos ambientales, como las alergias, sobre-exposición al sol, piscinas, etc, un conjunto de elementos que pueden alterar la salud ocular y muy especialmente en los casos de "ojo seco".




El "ojo seco" es un proceso ocular que se caracteriza por una lágrima escasa o de mala calidad. Las consecuencias son el contacto directo del aire con la superficie ocular y su resecación, provocando molestias tipo sensación de arenilla, que los ojos rascan, cansancio ocular o incluso algo tan contradictorio como que en ocasiones aparece lagrimeo.


En primavera y muy especialmente en verano, las molestias de ojo seco suelen aumentar, ocasionando verdaderos problemas a los que lo padecen, por ello pensamos que es importante conocer este hecho y saber qué debemos hacer para  minimizar sus efectos.

Existe un grupo de población que sabemos es de mayor riesgo para sufrir una descompensación del ojo seco:
-       Edades superiores a 60 años
-       Mujeres
-       Cambios hormonales con descenso en los estrógenos y progesterona
-       Pacientes tras quimio o radioterapia
-       Alteraciones dermatológicas como el acné rosácea
-       Pacientes con alteraciones del tracto digestivo (colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn)
-       Fumadores importantes y alto consumo de alcohol
-       Tratamientos con antialérgicos o antidepresivos

En otros casos, es necesario tomar unas medidas especiales en verano para que no se produzca "ojo seco" y cause problemas visuales:
-       Portadores de lentes de contacto
-       Intervenidos de cirugía ocular (cataratas o cirugía refractiva)
-       Infiltración de botox en la zona periocular
-       Tratamiento del glaucoma (colirios)

Cuando  no se toman las medidas adecuadas, el verano, con el calor, ambientes secos por los aires acondicionados, humos, radiaciones ultravioleta y cambios en la dieta, nos volvemos más permisivos. Todo esto nos lleva a cambios en la lágrima, se reduce su secreción y se altera su calidad. Las consecuencias son inflamación de la superficie ocular, aumenta la sensación de cuerpo extraño y puede alterarse la visión.

      QUÉ DEBO EVITAR¨
-       Ambientes secos (grandes almacenes)
-       Ambientes cerrados y con humo
-       Viento directo en la cara (ventiladores)
-       Evitar frotarse los ojos
-       Cuidado con los fármacos antialérgicos y antidepresivos
-       Evitar el sol directo en los ojo
-       Evitar abrir los ojos en el mar y utilizar gafas protectoras para nadar
-       Dietas ricas en carne roja y fritos



    QUÉ DEBO HACER
-       Utilizar regularmente las lágrimas artificiales
-       Ambientes al aire libre o bien ventilados
-       Protección de los ojos si vamos en moto
-       Utilizar gafas de sol con filtros ultravioleta y monturas que protejan lateralmente
-       Dietas ricas en omega 3

Además de las recomendaciones que acabamos de señalar, pensamos que la "regla de oro", es la de prevenir los posible problemas de ojo seco en verano, consultando al oftalmólogo, especialmente en los casos que denominamos grupos de riesgo. En estos casos recomendamos una visita con el oftalmólogo en los meses de junio y julio para que evalúe el estado de los ojos y pueda establecer las recomendaciones pertinentes encada caso.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Para los que sufren de ojo seco, la llegada de la primavera suele ocasionar un aumento de las molestias, algo que podemos prevenir y mejorar

Dr Carlos Vergés

En el último número de abril hablábamos del ojo seco en las mujeres, de los cambios hormonales  a partir de la menopausia como primera causa de ojo seco y la importancia de realizar revisiones para frenar su avance y las molestias que ocasiona. En este número queremos seguir con el tema del ojo seco y su asociación a los problemas de alergia tan frecuentes en esta época primaveral.



El ojo seco y la irritación ocular de origen alérgico, son entidades diferentes pero se relacionan entre ellas.
Durante los meses de primavera son muchos los pacientes que nos consultan por irritación ocular pensando que se trata de un cuadro alérgico y es cierto que en algunos casos es así pero, en muchos otros se trata de una asociación entre diversos factores que afectan a la superficie ocular.

La presencia de polen en el ambiente, especialmente en días ventosos, asociado a la polución de ciudades como Barcelona, es una terrible asociación para los ojos y para las vías respiratorias. La polución actúa como un potenciador del polen, desencadenando una reacción inflamatoria que irrita las mucosas, como la conjuntiva ocular.


La polución potencia la reacción alérgica del polen, irritando los ojos y el tracto respiratorio.
Esta situación de irritación conjuntival al asociarse polución y polen, crea un estatus de inflamación en los ojos que provoca la descompensación de otros trastornos, como el ojo seco. En los casos que ya existía un cierto grado de ojo seco, es frecuente que en la época primaveral se agrave, los pacientes sienten molestias al parpadear, sensación de quemazón e incluso puede que les lloren los ojos, algo que les despista todavía más ya que no es algo habitual en estos pacientes.

El ojo seco es una alteración de la superficie ocular ocasionado por un descenso en la producción de lágrima (generalmente de origen hormonal) o por una mala calidad de lágrima, con un exceso de evaporación de la lágrima (generalmente por alteración de las glándulas de meibomio de los parpados). En ambos casos se produce una rotura de la película lagrima que protege la superficie ocular, quedando expuestos los tejidos, córnea y conjuntiva, a la acción del aire, provocando se desecación.

El ojo seco se produce al contactar directamente el aire con la superficie ocular por rotura precoz de la película lagrimal, ocasionando la inflamación de los tejidos.
El aire reseca la superficie ocular y desencadena una inflamación que será responsable de las molestias que suelen padecer los pacientes con ojo seco, como sensación de arenilla, quemazón, pesadez de parpados e imposibilidad de permanecer mucho rato fijando la vista, leyendo o delante de una pantalla de ordenador.
Las molestias pueden ser muy variables, desde una sensación de sequedad que se acentúa en ambientes cerrados, con calefacción o aires acondicionados, hasta situaciones donde es imposible mantener los ojos abiertos y poder realizar una vida normal. 

Todas estas molestias pueden incrementarse durante la primavera al asociarse con la reacción inflamatoria que ocasionan las partículas de polen y polución al contactar con el ojo. En los pacientes con ojo seco se produce la rotura de la película lagrimal, contactando directamente con el aire y con ello, con esas partículas de polen-polución que flotan en el ambiente, iniciándose así el efecto inflamatoria que se asocia al ya existente en esas personas que sufría ojo seco.

La protección de los ojos y la utilización de lágrimas artificiales sin conservantes son las medidas de prevención más recomendables.
La mejor forma de prevenir la descompensación del ojo seco en primavera es la protección de los ojos, con gafas de protección lateral, utilizar casco integral para los que vamos en moto, evitar ambientes cerrados o poco ventilados así como aires acondicionados potentes, que ya empiezan a verse en este mes de mayo con temperaturas más propias del verano.

Es recomendable utilizar más lágrimas artificiales, para lubrificar y limpiar la superficie ocular, arrastrando las partículas alergenas que se depositan en el ojo. Hay que tener especial cuidado con las lágrimas artificiales, no todas son iguales y es preferible las monodosis, sin conservantes.


Los suplementos de omega 3 asociados a una dieta equilibrada, han mostrado una elevada eficacia en el control de los síntomas de ojo seco y alergia ocular.
Otra medida muy eficaz es potenciar los omega 3 en la dieta, muy recomendable en el ojo seco y muy especialmente cuando se asocia la irritación por sensibilización alérgica. El pescado azul, el aceite de oliva, entre otros son ricos en omega 3 y para los que les cuesta este tipo de alimentación, recomendamos los suplementos que se encuentran en farmacias y tiendas especializadas, capsulas con alta concentración (1000 mg /día) y máxima pureza.

Como siempre, recomendamos que en los casos de ojo seco sintomático o los pacientes propensos a reacciones alérgicas, acudan al oftalmólogo en esta época de primavera, para iniciar un tratamiento profiláctico que evite una descompensación de la superficie ocular y agrave las molestias.

jueves, 20 de marzo de 2014

CONJUNTIVITIS ALÉRGICAS EN PRIMAVERA

Ya ha empezado la primavera y el buen tiempo ha deja atrás un invierno duro de frio lluvia y nieve pero, esta primavera a la que ahora damos la bienvenida, no está exenta de aspectos, no diré negativos, pero sí a tener en cuenta, como las alergias.



La OMS nos alerta de que este año la primavera será especialmente dura. Tras un invierno muy lluvioso, seguirá una primavera con un alto nivel de polinización y  para los que vivimos en las grandes ciudades, se suma a la elevada polución que padecemos, especialmente ahora con la llegada de anticiclones, el buen tiempo.

Sabemos que una de las peores combinaciones es la suma de polución y polinización, los efectos negativos sobre las mucosas respiratorias, piel y conjuntiva, se multiplican y los procesos irritativos tipo asma, bronquitis, dermatitis y rinitis-conjuntivitis, son mucho más frecuente y con mayor intensidad.

Los pacientes de riesgo son los niños y personas mayores con predisposición a problemas respiratorios y en un segundo plano, aunque no muy lejanos, vendrían todos los que utilizamos motos o bicis, sufrimos la acción directa de todas estas partículas que se depositan en las mucosas, desencadenando la reacción irritativa.

Conviene tomar una serie de medidas para prevenir la incomodas molestias de las alergias, especialmente cuando cursan con cuadros de asma importantes. En lo que se refiere a los ojos, para los motoristas, recomendamos utilizar cascos integrales o gafas que aíslen al máximo de la acción directa del aire. Para los conductores de coches, cerrar ventanillas y ojo con los aires acondicionados. A nivel doméstico, ventilar bien la vivienda y evitar plantas en los dormitorios y recordar que el humo del tabaco es uno de los factores más negativos.

Mención especial merecen los portadores de lentillas y los que padecen ojo seco. Las lentillas tienen la capacidad de fijar en su superficie las partículas de polen y polución del ambiente (alérgenos), manteniendo el contacto con la conjuntiva y provocando la reacción alérgica. La solución es limpiar con mayor frecuencia las lentillas y utilizar lágrimas artificiales para "arrastrar" estas partículas alergenas.
En el caso del ojo seco ocurre algo parecido, al tener menos lágrima, las partículas alergenas no son eliminadas por la lágrima en el parpadeo y permanecen más tiempo en contacto con la conjuntiva, desencadenando irritación y conjuntivitis alérgica. En estos casos es recomendable utilizar lágrimas artificiales con mayor frecuencia y lavados de los ojos con "baños oculares" que encontraremos en las farmacias.

Cuando la irritación conjuntival se ha iniciado o en los pacientes que habitualmente sufren conjuntivitis alérgica, recomendamos acudir al oftalmólogo para que instaure un tratamiento específico que solucione el problema, sin dejar que evolucione hacia estadios más molestos.



lunes, 10 de marzo de 2014

QUÉ DEBO SABER DEL GLAUCOMA

El 12 de marzo serà el día mundial del Glaucoma, una enfermedad que supone la segunda causa de ceguera en el mundo, incluso a pesar de disponer de los modernos sistemas de análisis para prevenir su inicio y su evolución. El problema es que no avisa, el que lo padece no nota molestias hasta que se inicia la pérdida de visión, fase en que ya no podemos echar marcha atrás.



¿Qué es el glaucoma?
Es una enfermedad que se define como neuropatía óptica isquémica, es decir, una afectación del nervio óptico (neuropatía) por falta de irrigación (isquémica) que produce pérdida de visión (óptica). El nervio óptico se encarga de conducir el estímulo eléctrico que se produce en la retina (al codificar la luz que nos llega del exterior), hacia el cerebro, para que se recodifique y tengamos la sensación de ver.

En el glaucoma se daña el nervio óptico, así la señal que llega al cerebro es deficiente, generando una visión alterada. El nervio óptico es muy sensible a los niveles de oxígeno, por ello cualquier trastorno que  suponga una reducción de la oxigenación, producirá la atrofia de las fibras que lo integran, se reduce el campo de visión periférico. La causa más frecuente del glaucoma es la elevación de la presión intraocular.

¿Es lo mismo hipertensión ocular que glaucoma?
No exactamente, la hipertensión ocular puede aparecer por múltiples causas y mantenerse durante periodos de tiempo variables. Si la presión ocular es suficientemente alta o permanece un tiempo prolongado, producirá la compresión de los vasos sanguíneos del interior del ojo y una reducción en la llegada del oxígeno. El nervio óptico, su inicio, la papila, es una de las estructuras más sensibles a este fenómeno (figura). La isquemia a este nivel provoca la atrofia de las fibras nerviosas del nervio y es en esta fase cuando hablamos de glaucoma.
En base a esto, diferenciamos entre la fase de hipertensión ocular, sin lesiones en el nervio óptico y la fase con lesiones, entonces hablamos de glaucoma.

¿Todos los glaucomas se deben a la presión ocular elevada?
Nuevamente la respuesta es no. El 85% de los casos de glaucoma se deben a una hipertensión ocular, valores por encima de 20 mm Hg,  pero existe un 15% de casos en los que se produce la muerte de las fibras del nervio óptico por otras causas, es lo que se conoce como glaucoma normotensional.

 ¿Cuáles son las causas más frecuentes de glaucoma?
En la mayoría de casos se debe a una obstrucción en la zona de salida (trabéculo), del líquido del interior del ojo, el humor acuoso. Se acumula dentro del ojo y se eleva la presión intraocular.
La alteración del trabéculo puede producirse desde el nacimiento (glaucoma congénito), por cambios degenerativos que aparecen con la edad (glaucoma primario), secundario a otras enfermedades (glaucoma pigmentario, pseudoexfoliativo), por alteraciones anatómicas (glaucoma por cierre angular) o secundario a la presencia de cataratas, o por la toma de ciertas medicaciones, como corticoides a antidepresivos.

¿Qué síntomas produce el glaucoma?
Excepto en los casos de glaucoma agudo por cierre angular, el resto de glaucomas no suele dar molestias. En las formas agudas aparece un dolor muy fuerte en el ojo, como si le clavaran un clavo, por eso también se conoce como “dolor en clavo”, muy intenso, que provoca que el paciente acuda al médico.

En la mayoría de glaucomas, las formas no agudas, la enfermedad no produce molestias y solo nos damos cuenta de su presencia en el momento que ya se ha producido la muerte de un 60% de las fibras del nervio óptico, demasiado tarde. Para evitar esta situación los oftalmólogos insistimos en la necesidad de hacer exploraciones rutinarias, una vez al año, para detectarlo antes de que se inicie la pérdida de visión.

¿Quién es más propenso a padecer un glaucoma?
La presencia de glaucoma aumenta en personas que tienen antecedentes familiares de glaucoma, especialmente a partir de los 40 años y en individuos de raza negra o asiáticos. También son más propensos los pacientes que sufren alteraciones vasculares, como diabetes, hipotensión arterial y en los cuadros vasoespásticos, como la enfermedad de Raynaud o cefaleas migrañosas, son pacientes que de forma característica tiene manos y pies fríos. Una dieta anómala y el estrés también puede influir en la evolución del glaucoma.

¿Cómo se diagnostica?
Es necesario realizar una revisión en la que se tiene en cuenta la presencia de factores de riesgo, los que hemos citado anteriormente, y una serie de exploraciones que básicamente incluyen la toma de la presión ocular, el campo visual y muy especialmente, el estudio de las fibras nerviosas de la retina y el nervio óptico (OCT de mácula y papila y GDx).

El estudio de las fibras nerviosas supone un gran avance en el diagnóstico precoz. Cuando solo disponíamos de la toma de la presión y el campo visual, se detectaba el glaucoma cuando ya se había producido una atrofia importante, un deterioro del 60% de las fibras, mientras que ahora, con estos nuevos sistemas, se detecta cuando hay un deterioro mínimo, del 20%, lo cual permite salvaguardar la visión  de estos pacientes de forma muy eficiente.

¿Cómo se trata el glaucoma?
El tratamiento va dirigido a reducir la presión ocular, a mejorar la salida del humor acuoso y a proteger las fibras del nervio óptico. En la mayoría de casos se inicia el tratamiento con fármacos, generalmente en forma de colirios y si esto no es suficiente o el paciente no es constante en la administración del fármaco, se recomienda tratamientos alternativos, láser o cirugía.

Actualmente cada vez se realiza con más frecuencia la cirugía ya que es muy efectiva, segura y evita las fluctuaciones de presión por mal cumplimiento en la administración del fármaco así como las alteraciones en los tejidos que inducen estas gotas, generalmente presencia de ojo seco por deterioro de la superficie ocular. La esclerectomia profunda no perforante o los nuevos sistemas de drenaje que se implantan con cirugía minimamente invasiva, se van imponiendo en el tratamiento del glaucoma.

Con este artículo queremos concienciar a la población de la importancia de realizar revisiones oftalmológicas periódicas, una vez al año, para diagnosticar de forma precoz enfermedades que pueden ocasionar una pérdida irreversible de la visión, como el glaucoma, especialmente ahora que disponemos de tecnologías que nos ayudan de forma muy efectiva y segura.

Dr Carlos Verges
935513300 - info@areaoftalmologica.com



jueves, 27 de febrero de 2014

OJO SECO. CLAVES PARA EL TRATAMIENTO. HACIA UN ENFOQUE MÁS HOLÍSTICO DE LA ENFERMEDAD

Los últimos estudios sobre ojo seco muestran que cada vez con mayor frecuencia entran en juego factores como la alimentación o de índole psicológico, como el estrés y la ansiedad, que tienen un papel fundamental en el tratamiento de esta enfermedad. Hay que ir a un enfoque más holístico de la persona para curar a estos pacientes.
“Doctor, cada vez siento más irritados los ojos. Me han dado todo tipo de tratamientos y, cuantas más gotas me pongo, más me molestan los ojos. Ya no aguanto estar delante del ordenador y cada vez tengo más problemas en el trabajo. Lo malo es que nadie entiende lo que me pasa: piensan que exagero y, como no me ven los ojos muy mal, se creen que son cosas mías. Incluso me han recomendado que acuda a un psicólogo a ver si me puede ayudar”.



Este relato es el que con mayor frecuencia cuentan los pacientes con ojo seco que llegan a mi consulta, desesperados de no hallar soluciones y frustrados de la incomprensión que encuentran a su alrededor.
Durante los últimos años hemos visto como ha incrementado el número de pacientes que sufren de ojo seco, un cuadro que, pese a no ser grave, ocasiona muchas molestias, incluso llegando a ser invalidantes. Aunque el ojo seco lo vemos más en mujeres y en pacientes con una edad que oscila entre los 50 y los 60 años, cada vez con más frecuencia, lo vemos en pacientes jóvenes, por debajo de los 40 años, y con una incidencia en hombres que va aumentando progresivamente.

La alta incidencia de ojo seco, los cambios en la población y la forma de presentación deben hacernos pensar que algo está cambiando en nuestro entorno y que podría ser responsable de esta situación. Sabemos que el ojo seco es una enfermedad multifactorial que se relaciona con factores tanto de tipo ambiental como asociado con otras alteraciones.

Entre los factores ambientales destacan los relacionados con edificios cerrados, bajo nivel de humedad, aires acondicionados y calefacciones, humos, contaminación en las grandes ciudades, viento, cambios de temperatura, etc.

Otros factores son la presencia de enfermedades de tipo reumático, problemas de la piel como el acné rosácea o los cambios hormonales de la menopausia en las mujeres o, ciertos cuadros alérgicos en los jóvenes, constitución atópica y dermatitis. También cabe destacar los efectos de ciertas medicaciones, especialmente los antidepresivos o el uso prolongado de ciertos colirios, incluso de lágrimas artificiales.

Junto a estos factores, que podríamos denominar clásicos, cada vez se está dando mayor importancia a otras causas que hasta ahora parecían poco relevantes, como la dieta alimenticia y la presencia de estrés. Es cierto que una mala alimentación y la presencia de estrés son factores negativos en todos los aspectos de la salud, capaces de desencadenar una descompensación del sistema que puede acabar con la presencia de múltiples problemas de orden muy variado. Sabemos que los ojos son uno de los órganos diana de nuestro sistema y que muchos problemas, incluso de índole psicológico, como los procesos de ansiedad, pueden ocasionar patologías (somatización) como el ojo seco.

Ante un paciente con ojo seco, el oftalmólogo debe investigar las condiciones de la lágrima y de la superficie ocular, y si se evidencia, por ejemplo, una reducción de la cantidad de lágrima, se debe plantear la utilización de lágrimas artificiales o la implantación de tapones lagrimales. Si se trata de un ojo seco evaporativo, es necesario evaluar el estado de las glándulas de meibomio, que son las glándulas de los parpados encargadas de segregar los lípidos (grasa) que forman parte de la película lagrimal, fundamental para la lubricación de la superficie ocular y para evitar que no se evapore rápidamente. Cuando ésto ocurre es posible que se deba realizar un sondaje para mejorar su funcionamiento.



Pero, junto a estas medidas, es también fundamental valorar a la persona que sufre el ojo seco. El médico trata al enfermo en su conjunto, no a los ojos de forma separada del resto del organismo. Debemos ir a un concepto más holístico: tratamos a personas, personas enfermas, no a enfermedades sin más.

En este artículo quiero hacer especial referencia a la alimentación y al estrés, por ser factores poco valorados por los oftalmólogos y por tener cada vez mayor peso en esta enfermedad.

La alimentación incorrecta y el estrés son elementos clave en la secreción de la glándula lagrimal y en la  descompensación del metabolismo de las glándulas de meibomio. Una dieta pobre en omega 3 y excesivos omega 6 (carne roja), desencadena procesos inflamatorios en las glándulas lagrimales, ocasionando descenso en la cantidad de lágrima y deterioro cualitativo de su composición. De la misma forma, esta dieta anómala afecta a las glándulas de meibomio. Cuando estas glándulas se ven afectadas hay mayor roce de los párpados sobre la superficie del ojo y la película lagrimal se rompe rápidamente, provocando el contacto directo de la superficie ocular con el aire. Debido a ésto, el ojo se reseca y se induce inflamación, liberación de citoquinas, que deterioran esta superficie, ocasionando las molestias características: sensación de sequedad, quemazón, arenilla y pesadez de párpados.

El estrés desencadena una serie de cambios que alteran el equilibrio del sistema vegetativo, simpático-parasimpático, cambios que también afectan a los ojos, alteración en el metabolismo de las glándulas de meibomio y procesos de atrofia (envejecimiento precoz) de las glándulas lagrimales. Es importante reconocer que lo sufrimos y no hay que confundirlo con una vida ajetreada. El estrés se genera cuando los problemas nos superan y no somos capaces de resolverlos. Es cierto que en los tiempos que corren es fácil que la mayoría suframos un cierto grado de estrés y de ansiedad, pero cuando ésto va en aumento es importante intentar controlarlo. Podemos acudir a especialistas, psicólogos, o intentar reducirlo mediante medios más naturales, como aprender a relajarse, respirar correctamente, practicar yoga o meditación.

A algunos les parecerá todo esto casi ridículo, pero os puedo asegurar que funciona. He visto pacientes con problemas importantes como hipertensión arterial o trastornos cardiovasculares y procesos que afectan a los ojos, como el ojo seco, que han aprendido a controlar el estrés con medios de relajación y han obtenido resultados espectaculares. Así que no es ninguna tontería plantearse esta alternativa.

Como ya he mencionado, el tema de la alimentación es clave para el ojo seco, pero ya os advierto que no sólo con una buena alimentación es suficiente. He tratado pacientes con ojo seco que son muy estrictos con la dieta y no hay forma de que mejoren. En la mayoría de estos casos se trata de pacientes muy estrictos, “psicorígidos”, con unos hábitos que, aunque saludables en teoría, se han tornado negativos al intentar imponérselos de una forma demasiado estricta.

Desde hace tiempo sabemos los efectos beneficiosos de los alimentos ricos en omega 3 y la necesidad de eliminar los omega 6. Pero actualmente sabemos que, si bien es cierto el papel de los omega para las mucosas, entre ellas las de los ojos, no es menos cierto que el ojo seco mejora cuando realizamos una dieta equilibrada en general, es decir, cuando combinamos los alimentos que sabemos que nos ayudan no sólo a los ojos, sino a todo el organismo. Por eso, insistimos que pese a que hay unos alimentos que sí son más específicos para la salud ocular, en el caso del ojo seco, es preferible realizar una dieta bien compensada pensando en el organismo como un todo.

Las intolerancias a ciertos alimentos es uno de los factores que más alteraciones puede ocasionar, incluso a nivel ocular, como las alergias, la blefaritis y el ojo seco. Por eso es tan importante saber tanto lo que debemos ingerir como lo que debemos evitar.

Es evidente que lo ideal es acudir a un nutricionista que nos haga un estudio personalizado y nos oriente en este sentido. En los casos que no se disponga de un nutricionista es importante que intentemos analizar qué alimentos nos causan un efecto negativo, especialmente flatulencia, dolor de cabeza, descomposición, que generalmente se deberá a intolerancias y será necesario eliminarlos. Hay que pensar especialmente en los lácteos, huevos, chocolate, trigo (pan y pastas) y en el maíz.

Respecto a la dieta recomendada, hemos de tener en cuenta que ésta depende en gran manera de nuestra región geográfica de origen. Sabemos que la tan laureada dieta mediterránea es muy efectiva en los que hemos nacido en esta zona geográfica. Sin embargo para un asiático o para una persona que proviene de un país latinoamericano, para los que sus hábitos alimenticios son diferentes, las recomendaciones en la dieta no serán las mismas.

He visitado pacientes de otros países con dietas muy diferentes a la nuestra que al venir a España, incluso después de años de vivir aquí, presentan intolerancias a la dieta mediterránea y ha sido necesario recomendarles que vuelvan a los hábitos alimenticios propios de su país. Por tanto, es importante que la dieta se ajuste a la zona geográfica de procedencia.

En los casos que se puede aplicar la dieta mediterránea, os recomiendo efectuar de 5 a 7 ingestas cada día, incluir 5 frutas y verduras, frutos secos, aceite de oliva, incrementar los carbohidratos si hacemos ejercicio físico (2 horas antes) y recordar que la carne roja no debería sobrepasar los 500-600 gramos al mes.

La dieta debe complementarse con unos hábitos de vida saludables: control del estrés, práctica del ejercicio al aire libre, evitar ambientes cerrados y secos, todo ello acompañado de una actitud positiva ante la vida.

Por último, cabría señalar la importancia que tiene el entorno que rodea al paciente con ojo seco y la necesidad que tiene éste de una mayor comprensión al sufrimiento que padece. Es imprescindible concienciar a los familiares, amigos y compañeros de trabajo, de que se trata de una enfermedad crónica muy incapacitante para el que la sufre. A esa comprensión, hemos de añadir la importancia de otros aspectos tales como las condiciones ambientales, el control de temperatura y de humedad e incluso del grado de iluminación.

Si el paciente con ojo seco sabe que su entorno entiende lo que le pasa, le será de gran ayuda para superar su enfermedad.
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